25.6.08

Día ocho. Frases célebres y tiempo perdido

Estoy en chock (que es como un shock, pero más fuerte, dice F) y estoy contento. O emocionado. O quien sabe cómo. Me habló M., quería verme para darme una noticia, y me la dio con una foto. Y como por diez minutos no pude decir nada. Y como suele pasar, cuando quieres decir alguna frase célebre, salen puras pendejadas.

Es miércoles, pero de algún modo perdí un día, de algún modo se acomodaron las cosas que mis citas del martes se juntaron hoy. Y a la misma hora tenía que estar en dos lugares, y a la misma hora (otra hora) tenía que entregar varias chambas. Confusión. Por supuesto, sólo estuve un rato en cada lado, quedé mal con todos y fui criticado duramente porque mi impuntualidad había trascendido sus límites llegando ahora a la informalidad.

Por la mañana, en el multitask que tanto me gusta y angustia, editaba un video, hacía los preparativos para la grabación del audio de un audiovisual, tomaba unas fotos, detallaba una web, mudaba de servidor todo el sitio egosur, planeaba un cartel, planeaba la gira de "mi vida dentro", preparaba un taller de foto que iniciaré la próxima semana y cosas por el estilo. Por la tarde había reunión de videoastas indígenas (cosa que había olvidado hasta que me llamaron) y media hora después tenía una cita con Raúl Ortega para platicar del taller que dará en la muestra de foto. Medía hora después de eso tenía que estar en los bagels. A todos lados llegué tarde, mi cita en los bagels no quiso esperar y la tuve que alcanzar en la Perfidia.

Las horas se pierden, los dientes caen, los puños se levantan, el tiempo no se detiene y el círculo, pese a todo, no cierra.

"No tanto", alcanza a decir Monra desde su estudio.

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