20.6.08

Día tres. Tamayo, Toledo, Matrix y un kolabalic a los del foro

La semana pasada fui a la ciudad de México a celebrar el día del padre. Fue emocionante viajar toda la noche, bajar de camión, tomar un taxi, correr por Coyoacán hasta dar con la escuela y llegar apenas a tiempo para ver el espectáculo que habían preparado. Estuvo lindo, a gusto, satisfactorio. Luego salimos el fin de semana, primero con Noé y Camilo, a San Idelfonso para conocer a Vik Muniz y un muy divertido proceso de contemplación y aprendizaje de dos padres y sus dos hijos en un museo, y que hacia la tarde derivó en acción cuando fuimos a ver Hulk. Al otro día Meteoro en Imax y una comida familiar con mi querida Sandra, el buen Santiago y Víctor. La cosa es que ayer, mientras hablaba de Atreyu con Maicol, me llegó una invitación para ir a ver una exposición: "Miradas creativas. Acercamiento a Rufino Tamayo" en la Reyes Heroles. Atreyu Toledo participa ahí con dos piezas, una pintura y una máscara. Su pintura —no podría decir otra cosa— me gustó mucho, es un buen homenaje a Tamayo.

"Miradas creativas" de Atreyu Toledo. Acrílico y arena sobre cartón.

Cinco horas estuvimos platicando con Favricio acerca de las implicaciones filosóficas de Matrix, Spinoza en la uno, Hume en la tres y no recuerdo quién en la dos. No logró hacer una buena defensa de la tercera parte, esa complacencia hollywoodense repleta de lugares comunes, estereotipos y trama previsible. Pero logró que la conversación durara. Tocó luego mi turno en la barra, pero cierta presencia me puso en extremo nervioso y no pude hacer un buen trabajo. La conversación siguió hasta entrada la noche, y abordamos todos los temas de actualidad.

Por la tarde había ido a la clausura del foro "Bosques, agricultura y sociedad". Al final de las relatorías de las mesas hicieron una ceremonia donde todos se abrazaron en círculo y cada quien dijo una palabra emotiva que resumiera el encuentro. Gritaron vivas a la agroecología, a la madre tierra y a varias cosas más. Marce y un chaval pasaron al centro y dijeron algunas palabras ceremoniales en tsotsil. Ambos terminaron sus palabras bebiendo un trago de posh para después ofrecerlo a la concurrencia. Al salir le pregunté si estaba en una onda cambiar la costumbre y me respondió apenada que no, que se había puesto nerviosa porque ella casi nunca hace eso, que no había dicho las palabras bien y que había bebido antes de ofrecerle a los demás. No te preocupes, le dije, estoy casi seguro que nadie lo notó. El foro contó con traducción simultánea al inglés (y una muy guapa traductora) pero no tenía el mismo servicio para tsotsil o tseltal. Cuando al final hicieron un recuento de cuántos países estaban representados, me quedé cn las ganas de que también hicieran recuento de la proveniencia de los mexicanos, sólo para constatar mi percepción de que el número de chiapanecos seguramente sería muy, muy bajo y casi todos estaríamos (¡uy!) en la sección de apoyo, tomando fotos, cargando bocinas, diciendo palabras de ceremonia, manejando los autos...

Estuvo bien, un buen ejercicio de tender puentes, de demostrar en el diálogo que las distancias no son infranqueables, que el enemigo está en otro lado y que si, que hay diferencias, y algunas de ellas significarán en algún momento un enfrentamiento feroz. Pero al menos será con conocimiento de causa, no como suele ser, con base en prejuicios. Saldrán muchas cosas de esto, le dije al final, optimista, a Bruce.

Aunque el optimismo, parafraseando a don Carlos, sólo puede ser resultado de carencia de información.

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