16.12.08

Exabruptos alrededor de la 3ª Bienal de fotografía de Chiapas


Quería pasar al frente, tomar el micrófono y denunciar la injusticia, tomar mi diploma y romperlo enfrente de tod@s.

Sentía la obligación moral, ética, política y gremial de denunciar una serie de cosas que hacían de este certamen una vergüenza, una mascarada inútil y la suma de muchos contubernios tenebrosos.

Estaba contento, como en cada bienal, los tragameluces nos llevábamos premios y menciones. Sirve para callar boca, para que las envidias tengan sustento y para presumirlos en tragameluz.org.mx (que algún día será actualizada).

¿Qué iba a denunciar? ¿Qué iba a decir cuando tomara el micrófono? Que la bienal de fotografía de Chiapas, tal como está planteada, sobre todo por ese aferramiento a restringirla a una temática definida, no es para nada un reflejo de la producción fotográfica en Chiapas, no presenta tampoco lo mejor de los autores participantes y por tanto no puede ser usada como un juicio del estado del arte en la localidad.

Mujer Policía. Foto: Brisa Aguilar (tercer lugar)

El fotógrafo de Coneculta se me acercó: "A ti te quería conocer, me tocó recibir las fotos y entonces vi unas que traían unas marialuisas muy mal hechas, las marialuisas más feas que yo haya visto en mi vida y me dije: tengo que conocer al que se atrevió a mandar sus fotos en esto". Le di unas explicaciones innecesarias (como las materias que reprobé en el kinder) y le agradecí por quitárselas y ponerle marialuisas verdaderas.

Consúmeme. Foto: Roxana Sagastume

Tenía que descargar mi enojo contra un jurado que descalificó la fotografía chiapaneca declarando desierto el primer lugar, basados en débiles argumentos de técnica y contenido. Francisco Mata, Raúl Ortega y Ernesto Ramírez cometieron, con ese acto de soberbia, un error muy grande, que lo único a lo que puede conducir es a develar la agenda oculta detrás de la decisión.

Revolución sobre ruedas. Foto: Luís Aguilar (segundo lugar)

Seguí paseando por el centro cultural Jaime Sabines, viendo las otras fotos participantes. Unas chavas me detuvieron: "muchas felicidades, nos gustó mucho tu foto". Eran tres fotos, pero las menciones honoríficas sólo tenían derecho a una foto, no a la serie. Cada foto con un título diferente: Ella se fue, Ella no está, Ella no regresa. Cada foto compuesta de muchos autorretratos ordenados cronológicamente desde el día que la Monra me abandonó hasta que supuestamente había superado su ausencia, pasando por varias etapas de crisis interna, deconstrucción de personalidad y búsqueda de sentido. Una de las chavas me dijo "Me gusta sobre todo porque es muy romántica".

La otra cara del parachico. Foto: Nabor Yáñez

Versiones que he recogido sobre la agenda oculta de los jurados (andan diciendo, como se dice):
  • Es más cool declarar desierto un premio, sobre todo cuando los involucrados no forman parte de tu mercado, no te reclamarán cuando te encuentren porque no te los vas a encontrar. Pura soberbia.
  • Recomiendan que, ya que no se entregará el dinero correspondiente al primer lugar, se destine a la impartición de talleres, conferencias y exposiciones de fotógrafos reconocidos. ¿Quién dará esos talleres? ¿Quién impartirá esas conferencias? ¿de quién serán las expos? ¿Cuánto les van a pagar? ¿Será plan con maña? ¿Será pura codicia? Ya se verá en el informe de actividades de Coneculta del 2009.
  • Ganó alguien, pero tuvieron que quitarlo porque Sabines se negó a darle el premio, por el tema y por el grupo político al que pertenece.
  • Francisco Mata controló al jurado, y estableció los mismos criterios que había asumido para calificar la bienal nacional. Como si alguien, que acabara de ser jurado en Cannes, declarara desiertos los Arieles por cuestiones técnicas.
Identidad. Foto: Fabián Ontiberos

Una reportera me entrevista. Digo mi rollo acerca de la foto, de una serie más conceptual que documental, de transgredir la norma siendo respetuoso de la convocatoria... me pregunta por la técnica, que, dice, es novedosa, o al menos, diferente "¿Las hiciste con tu webcam verdad?". Voy con otro rollo acerca de la técnica, del équipo, de las tecnologías de información, de los fotógrafos que se piensan mejores por tener una mejor cámara y de los que se piensan chafas por tener una semicámara. Al final, en su nota no apareció ningún rollo, ni siquiera mi nombre.

Ella se fue. Foto: Leonardo Toledo

"Ya vi tus fotitos", me dijo una semana antes uno de los jurados. Fotitos. Fotitos. En ese momento me encabronó el tono en que lo dijo, el contexto, todo. Me despedí sin decir nada. Luego le fui agarrando el gusto a la palabra. Fotitos. Fotiyós. Lo curioso es que mucha gente, después, ya publicadas, se refieren a ellas de la misma forma. Fotitos. Pues eso son, ¿qué no?

Ella no está. Foto: Leonardo Toledo

"Tus fotos son un homenaje al ego" dice María Auxilio. Por un momento, en mi silencio de siempre, caigo en la tentación de los conceptualosos de decir "¡no entendiste nada!" pero lo dejo pasar. El registro de una caída, de cómo un ser humano pasa de la nada a la más absoluta miseria, de como la mirada se vacía, el cuerpo se olvida, el brillo en las pupilas se escapa, en una aparente falta de movimiento exterior. "No pasa nada, todo va bien" era la respuesta en todos esos meses registrados, mientras iba todos los días fotografiando la erosión de sentido. Puede que sí haya entendido.

Ella no vuelve. Foto: Leonardo Toledo

¿Qué tienen que ver tus fotos con la revolución? me pregunta el orondo receptor del segundo lugar. Cito la convocatoria: Los fotógrafos podrán participar con un máximo de tres fotografías blanco y negro o color, con el tema revolución, entendido el término en su sentido amplio, como cambio personal y/o social; es decir, como transformación y movimiento permanentes, ya sean íntimos o colectivos; lo mismo individuales que públicos. El reto era representar una transformación personal a nivel íntimo esquivando el truco fácil de la transformación externa. L: "Ay si, entonces crees que tu eres quien se merecía ganar no?" L: "A huevo, si no, para qué metía fotos a un concurso".

Era imposible que ganara y lo sabía. Yo estaba competamente fuera de frecuencia. Una cosa es lo que dijeran en su convocatoria, otra muy distinta la formación y la nociones de arte y fotografía que tienen los organizadores, y la formación y alcances técnicos y literarios de los jurados. Todos ellos inmersos en el universo del fotoperiodismo, de la foto documental y sobre todo, de la revolución con carrilleras y fusil.

Logros en familia es cosa de dos. Foto: Rossana Grajales (mención)

Curiosa noción de Revolución tienen las instituciones culturales: Cambio permanente. Todo lo que se mueve es entonces revolucionario, por tanto, no hay actos revolucionarios, no hay revolución posible, transformadora, transgresora del status quo. Una línea permanente de cambios continuos. Ni siquiera Trotsky signaría algo así. Demasiado amplio como para pretender transformación.

Retrato de la nieta. Foto: Jorge Fernando Franco

Me llaman. El director de Coneculta, Alfredo Palacios, está recorriendo la exposición y quieren que yo esté junto a mi foto, para explicársela. Me pongo. Cuando la comitiva llega, me presentan y explico: Son muchas fotitos, autorretratos, que presentan cronológicamente la transformación interna del personaje fotografiado, una transformación producto de una separación dolorosa traicionera. Se impone el silencio. Las miradas de la comitiva siguen clavadas en el horizonte. Alfredo busca una frase en su cerebro, pero no la encuentra. Afirman con su cabeza y continúan el recorrido. Me da gusto, porque mi foto es la última y ahora si comenzarán a repartir el coctel.

Alfredo Palacios en la inauguración. Foto: SRN

¿Dónde está la revolución que estaban buscando? No estaba en las fotos del zapatismo que mandó Fabián, para ellos, ahí no hay ninguna revolución. Creyeron ver revolución en las fotos de Luis, de los jóvenes sancristobalenses y en las fotos de Brisa, de las mujeres chiapanecas en oficios ajenos. ¿Dónde está la revolución en eso? Son imágenes que podrían corresponder a sucesos revolucionarios si acaso estuviéramos en los años sesenta del siglo pasado. Ahora no. Pero es mucho pedir que alguien distinga entre cambio cultural y revolución cultural. Y las fotos estaban chidas.

Revolución en los muros. Foto: Luís Aguilar (segundo lugar)

¿Qué revolución esperaban encontrar? Una bienal debería de comprender los dos años previos, periodo que en Chiapas no hemos tenido eventos "revolucionarios". Una gran organización que pasó de estar rodeada de un conjunto de grupúsculos a quedarse nada más con los grupusculitos. Unas elecciones fraudulentas como siempre, donde los claros ganadores son los culeros de siempre. Si esperaban una revolución, no la encontrarían en Chiapas. Nadie adivinó que lo que querían era tener fotos para las celebraciónes del centenario. Esa revolución, la revolución muerta.

Paty y su mariachi. Foto: Brisa Aguilar (tercer lugar)

En cuanto a política cultural y destino de los dineros públicos, creo que este concurso es un desperdicio total. Las bienales de foto, las que conozco que no son muchas, suelen, pretenden ser un reflejo, un estado, un zeitgeist de la fotografía en el territorio comprendido en su convocatoria. Esta bienal no refleja nada. Limita la participación al restringirla a un solo tema, acaba su credibilidad al tener un jurado sesgado, expertos de una sola rama sin experiencia probada en algo que no sea documental. (Como dicen en el pueblo de Manel: Un ruiseñor puede cantar muy bonito, pero eso no significa que sepa de música). La evidencia de que la bienal es un fracaso es que muchos de los fotógrafos que trabajan en Chiapas no están.

Revolución en movimiento. Foto: Luís Aguilar (segundo lugar)

Al principio me enojé con el jurado, en un exabrupto localista: como es posible que unos que no saben nada de la fotografía chiapaneca contemporánea vengan a juzgar y a descalificar. Luego, ya más centrado, me fui enojando al leer sus declaraciones, sus justificaciones de por qué declarar desierto el primer lugar. Sobre todo cuando leí la justificación de Mata para decir que había faltado técnica, equiparando la fotografía con la escritura, diciendo que los participantes tenían mala ortografía. Además de ser un comentario arrogante, una descalificación innecesaria, la descalificación técnica me parece que es un criterio anquilosado, premoderno, viejo. Es como si yo dijera: "Mata, Ortega y Ramírez son pésimos fotógrafos porque no saben las diferencia entre el Photoshop y el Gimp".

(Breviario mamertín: La distinción técnica dejó de ser válida en 1945, con Bretón y Duchamp, con el objet trouvé. Que concretaba lo que Valery había dicho en 1934 en sus Pieces sur l'art: "Es preciso contar con que novedades tan grandes transformen toda la técnica de las artes y operen por tanto sobre la inventiva, llegando quizás hasta a modificar de una manera maravillosa la noción misma del arte". No caería mal un poco de Husserl y su discusión sobre el sinn y el bedeuten. O ya , clavados, algo de Deleuze, sobre todo cuando habla de la diferencia entre herramientas y aleaciones.)

Era mejor que dijeran "no nos gustó ninguna serie", punto y se acabó, para eso son jurados plenipotenciarios.

Globalizado. Foto: Edgar Hernández (mención)

Luego mi enojo se pasó a los verdaderos culpables, los organizadores, que sólo copiaron el modelo heredado por Carlos Martínez, de cuyos intereses oscuros al plantearlo de este modo mejor no hablaré. Pero es eso, como una hueva a plantearse y cuestionarse el por qué de hacer las cosas así. "Así estaba cuando llegamos", como aquella fábula de los changos y la escalera. En su pavoneo con los dineros públicos, son incapaces de establecer reglas claras. Ya le pagaron (pagamos) a los jurados varias decenas de miles de pesos, exíjanles requisitos básicos, como, por ejemplo, entregar un premio. Para eso les pagaron, para definir premios, no para juzgar y condenar a los concursantes. No es un juicio, y eso lo deberían de entender, pues faltan las partes, faltan los alegatos, falta la réplica.


Escuché mi nombre, pasé al frente, tomé el papelito y regresé en orden a mi lugar. Luego, el maestro de ceremonias preguntó "alguno de los galardonados desea decir algunas palabras", mis piernas temblaron, mi boca intentó decir algo, pero no me moví, no hice nada. Pasó la ganadora del tercer lugar "Soy diseñadora, no me dedico a la foto, nunca había participado en ningún concurso y me da gusto haber ganado". Aplausos.

¿Por qué no dije nada? ¿Por qué si había planeado el show con tanta anticipación me había congelado a la mera hora? ¿A qué le tuve miedo? A la gente, claro, como siempre. Pero... ¿a quién? Lo dije a quien quiso escucharlo, pero, ¿por qué no lo hice público?

Palacios y comitiva inauguran la 3a Bienal. Foto: El Orbe

Para que la denuncia tuviera valor, debería de ser indeclinable, imprudente, intransigente y convulsivo. Ir al fondo, destruir las bases todas sobre las que se detiene el edifico de la bienal. Y embarrarlos a todos, al organizador que ni siquiera me saludó, a la chava que se fijó en el lado romántico de mis fotos, al fotógrafo que hizo mis marialuisas, a la periodista que se fijó en la técnica, al jurado que unos meses antes me había dado una beca, al jurado con el que platico y chismeo, a los que hicieron trampa, a los participantes emocionados por tener su mención, al ganador del segundo lugar, a la ganadora del tercer lugar... mucho embarre, por cumplir con mi obligación ética.

Sonia soldadora. Foto: Brisa Aguilar (tercer lugar)

(Insisto en lo de la trampa: si la convocatoria dice "para menores de 30 años" y tu tienes 31, no puedes entrar, aunque las fotos las hayas tomado a los 29, y es mucho peor si entregas un papel que dice que tienes 29 cuando todos saben que tienes 31 y que odias los 29. No hay justificación ni méritos previos que puedan ocultar esa evidencia. Aunque exista la posibilidad de que vuelvas a tener 29, aunque jures y prometas que volverás a tener 29.)

Vota así. Foto: Lauro Alberto Victoria

"Te vimos en la tele" me dijeron Vladimir y Gabriela, "te pasaron tres veces caminando y recibiendo tu diploma". "Si ya recibiste tu diploma, cualquier cosa que digas respecto a la bienal serán sólo exabruptos sin valor" dijo Favricio. Ya no tenía nada, era tan soberbio como unos, tan tramposo como otros, tan omiso como los demás. Recorrí varias veces la exposición, museografiada al ahí nomás (casi tan chafa como mis marialuisas) y efectivamente, estaba pobre, no había mucho que valiera la pena, que sorprendiera (salvo la desagradable sorpresa de la inclusión a huevo de fotos de Rossana y Nabor, que debieron ser descalificadas de inmediato por estar fuera de tema). No había mucho qué defender, no había mucho por que luchar.

Sin título. Foto: Héctor Manuel Ortega

Nada de lo previo vale. El único papel que rompí fue el texto que había escrito para mandarlo a los periódicos. No era tan importante como para lastimar a los amigos, no era tan trascendente como para quemarme frente a los precisos. No era tan valiente como para aventarme sin considerar las consecuencias. Y probablemente ni siquiera habría salido en las noticias.

Notas:
Declaran desierto el primer lugar de la III Bienal de Fotografía
3a. Bienal de Fotografía Chiapas 2008
Entregan premios de la 3ª Bienal de fotografía de Chiapas
Habrá exposición de la 3ª Bienal de fotografía de Chiapas
Crónica del segundo premio de la 3ª Bienal de Fotografía de Chiapas (Esta está chida, es una larga entrevista con Luis, ganador del segundo lugar).
Dos ganadores en bienal de foto

6 comentarios:

Anónimo dijo...

no entendí tu breviario mamertín: husserl, deleuze, porque no Guattari, Virilio (para ir poniéndonos posmo),en fin, no entiendo, tampoco, lo de "mamertín", ¿tienes que justificar tus paráfrasis para que no te digan que eres un intelectual-burgués? no me parece muy justo, pero en fin, sería mejor ir teorizando más el objet trouvé o ready-made ¿habemus diálogo?

raúl vázquez

Leonardo, dijo...

Pues tengamus el diálogo.

Como dice el clásico: sólo es cosa de ponernos de acuerdo.

Lo que no me parece muy justo es que creas que mi autodescalificación al breviario con el adjetivo de mamertín es por miedo al quedirán.

Es sólo que soy más afecto al argumento que a la cita ad baculum. Y me pareció que mi argumento primero sobre los criterios técnicos no era siquiera un argumento. Así que pedí ayuda de los tres primeros libros que me encontré.

Entrémosle al ready-made. Habría que empezar preguntándonos la pertinencia de retomar a Duchamp tantos años y lienzos después o cómo mirarlo desde los veloces ojos de Virilio o ecosofiando acerca de cómo el paradigma estético fue tragado por el universo sistémico y capitalístico.

Pero insistiré en no hundirnos en un diálogo críptico, autofágico y autopoiético mientras que en las oficinas de cultura discuten acerca de la distinción entre forma y contenido.

Raúl Vázquez y Lorena Díaz dijo...

Ok, te propongo hacerlo a la manera clásica. Mi pensamiento está regido por las pautas (a)occidentalizadas, así que creo que empezaré "preguntándonos la pertinencia de retomar a Duchamp tantos años y lienzos después", por medio de un breve texto ensayístico. Ahora, con ser ¿críptico?, humm, mnnnn, no sé, ¿autopoiético?, "sabé" -como dicen en mi barrio. Lo abigarrado es un eje que atraviesa mi lenguaje expresivo. Pero intentaré ser mesurado.

Un saludo

Raúl Vázquez

pd. envío el título del texto:

"Duchamp/Amalfitano. Ok, hablamos de escritura".

Anónimo dijo...

soy roxana sagastume y mi foto es la de consúmeme, me gustaria saber que es lo que pasa de que hablas osea si estoy de acuerdo que la bienal fue bastante absurda y toda la cosa pero principalmente no entendí si lo de la smarialuisas feas hablan de las mias o que onda con tigo. o si es bueno que mi foto este en tu blog o estas hablando mal de lo que hago como artista digital .... enserio no entiendo nada y me gustaria una explicacion en primer lugar porque no me gusta que exhiban ninguna de mis fotos en ningun lado sin mi permiso por escrito. lo siento si sueno ruda pero enserio mandame un mail y me explicas que pasa.

safeinadream@hotmail.es o hablame al telefono 9671256034

chao.

matarosas dijo...

Hola Leonardo, estoy en Ciudad Juárez dando un taller (ya sabes contaminando a jovenes con mi soberbia) y por esas maravillosas casualidades que de repente se presentan, buscando otra cosa en google o yahoo (ya sabes que me cuesta trabajo distinguir entre photoshop y otro programa) me topo con tu maravilloso texto, de verdad no tiene desperdicio, lo disfrute mucho, aprendi más y quiero agradecerte el que me hayas hecho pasar un momento tan agradable, que me hayas hecho reir tanto en esta fria noche Juarense.
Francisco Mata Rosas

Daniel Espinoza dijo...

Hola Leo,
Te envio un caluroso saludo y fijate que nunca habia leido este texto a pesar de que a su tiempo me dijiste que habian declarado desierto el primer lugar de dicha Bienal. Estoy de acuerdo contigo en la parte de los jueces Fotoperiodistas. Recuerdo que lo mismo paso con el resultado del concurso que hicimos en Tragameluz. Pero como tu bien dices el problema es convocar unicamente a jueces que piensan que la fotografia se limita a lo documental. Quiza un jurado mas enfocado al arte en general seria la solucion.
Daniel Espinoza