10.3.09

Día de la mujer en Chiapas

Las estrellitas de Morelia, con su premio (foto de Cecilia Monroy).

En la mañana, muy temprano, Monra y los cineastas venezolanos salieron a Oventik. No hubo tanto caxlan como se acostumbra, pero si llegaron muchas mujeres de todas las regiones zapatistas. Torneo de basquet donde el equipo "Las bravas" (conformado por ese grupo multiétnico sin igual conocido popularmente en San Cristóbal como "Las güeras de Capise) ganó un premio. Pero luego lo regalaron. Igual y no les gustó, igual y tienen muchos, igual y no querían ganar pero no pudieron evitarlo. Igual y pensaron "ellas lo merecen más por los más de 500 años de opresión". La cosa es que el equipo "Las estrellitas de Morelia", que según varios espectadores eran las que mejor jugaron pero se quedaron a un punto de ser finalistas, al final si tuvieron premio gracias a la generosidad de "Las bravas".

En el evento Mamá Corral en Oventik. Foto: Indymedia

Atreyu y yo nos quedamos en el pueblo. Luego de desayunar nos fuimos al parque central a ver el evento que organizaron los grupos de mujeres de San Cristóbal, que no fueron a Oventik por razones que desconocemos (la nota de Indymedia sobre Oventik dice: "Miles más quedaron en sus pueblos y comunidades. No llegaron por falta de recursos y también por la movilización de militares y paramilitares que se está dando en las zonas", tal vez fue por eso). Sólo sabemos que mientras en Oventik era una celebración, una fiesta, convivencia de mujeres donde los hombres cuidaban a los niños, hacían de comer y etcétera, y donde todo el evento estaba dedicado a una mujer luchadora y simpatizante zapatista (Mamá Corral), en San Cristóbal la gente que iba pasando tenía que recibir andanadas de rencor, de enérgico repudio a un hombre que es el principal enemigo de las mujeres de San Cristóbal, (una parte del evento estuvo dedicado a darle continuidad al linchamiento público de Onésimo Hidalgo). Por suerte llegamos tarde y sólo nos tocó el espectáculo de clown (a mi me parecían payasos, pero en fin) y las canciones luchonas de Maruca. Más tarde, vari@s conocid@s (que no saben nada del chisme Onésimo), cuando les dije que estuvimos ahí, me dirían: "Yo pasé pero no aguanté tanta mala vibra contra los hombres".

Maruca canta bajo la cruz.

—Pausa reflexiva viendo los toros desde la barrera—


El caso de Onésimo es sólo un "
ejemplo", dicen, "existen muchos más, ¿y quiénes más?". Me acuerdo de una conversación que nunca tuvo lugar en la barra de un bar, con un par de amigos temerosos de ser los siguientes "ejemplos". Uno diciendo "Si nos toca, será porque nos lo merecemos" y otros acusándolo de traición al género, y ese uno responde que no se refería a los casos particulares sino al conjunto de machines, por puro equilibrio histórico, y ellos diciendo que la irracionalidad no podía ser el parámetro de la justicia popular, y otro diciendo que una nueva sociedad tendrá que aprender a hacer justicia donde las partes sean sujetos y contextos, y alguno diciendo que nunca más intentaría ligarse a una oenegenera porque cuando la relación termine lo acusaría de acoso, y todos los demás respondiendo que tendríamos que aprender, unos y otras, nuevas formas de seducción, en donde no se pierda el misterio y la aventura, pero con respeto de cuerpos y decisiones.

Cartel en el evento del 8 de marzo en la plaza Catedral de San Cristóbal. Foto: Indymedia

Yo sigo esperando que el "¿y quienes más?" ya entre en acción, hay varios casos de violadores (bien documentados por el Frayba) que pertenecen a las familias poderosas del pueblo y que hacen alarde de sus influencias y su dinero para resolver los casos. Onésimo también al principio hizo alarde de sus influencias y su dinero, así que la diferencia estaría en la orientación política. Porque el asunto estaba en las complicidades que surgieron porque era un "compañero de la izquierda", y por eso los argumentos eran tan escabrosos, no sólo se le defendía con el clásico "fue sólo una travesura", sino que se pedía silencio en favor de la lucha, se buscaban matices medievales ("todas aceptaron y callaron", "tuvieron una relación varios años", "lo acusan porque quieren quedarse con su puesto", "es un acto de contrainsurgencia orquestado por Salinas") que no por ciertos hacían menos grave el daño a las mujeres acosadas.

Pero no ayudó en nada a clarificar las cosas la respuesta de los grupos de mujeres (no de las víctimas del delito, sino de los grupos que se abrogaron su representación), pues mientras que algunas respuestas a su acusación eran claramente una defensa subjetiva del acusado, muchas observaciones a sus malos argumentos, a sus estrategias fallidas y a su falta de claridad respecto a las instancias pertinentes ("no acudimos al MP porque no reconocemos al mal gobierno, y no iremos a la Junta de buen gobierno porque seguramente fallarán en contra nuestra"), observaciones todas orientadas a reforzar la causa, a todo respondieron con estómago, al modo Bush de si no estás conmigo estás contra mi. Y por ello el encono, pues en lugar de aceptar que escriben mal y que les falló un poquito el argumento, asumieron las críticas y la falta de pronunciamientos de apoyo como una clara confrontación y ataque, por eso siguen en su pequeña batalla, no contra Onésimo, que cada vez que intentó defenderse se hundía más (salvo cuando se trató de su indemnización), sino que es una batalla contra un enemigo invisible, hostil y acechante, que no les permite celebrar su victoria, que les exige congruencia, que les pide seguir adelante en su cruzada sin reconocerles el dolor, la soledad, las dudas y las huellas del tiempo en la orilla de los ojos.


—Fin de la pausa reflexiva viendo los toros desde la barrera y esperando no ser linchado públicamente por opinar—

Cartel en el evento del 8 de marzo en la plaza Catedral de San Cristóbal. Foto: Indymedia

Como cada año, la conmemoración del 8 de marzo sancristobalense terminó cuando llegaron las tortas y los refrescos para las compañeras (se puede ser luchadora social y tener prácticas priístas, ¡sí señora!). Nos fuimos a comer. El Atreyu me pregunta cuando es el día del hombre, le respondo que casi todos los días, le digo que hay un día de la mujer para recordarnos a tod@s que las condiciones no son parejas, que las leyes no son iguales para unos y para otras, "¿cómo que no son iguales ni parejas?", "por ejemplo, aquí, muy cerca, las mujeres no pueden ser dueñas de su casa ni de su tierra, y hay muchos lugares donde por hacer exactamente lo mismo, como apretar un tornillo, a las mujeres les pagan menos que a los hombres" me mira sorprendido y dice "eso es absurdo", y yo, sorprendido por su sorpresa, sólo alcanzo a extender los brazos en señal de "ya ves" (que poco a poco se parece más a la de "¡jelou!"). "Por eso existe el 8 de marzo, le digo, porque lo que a ti te parece obvio para much@s todavía es algo extraño, lejano y prohibido". Más tarde me encontré con la reflexión de este viejito que se parecía un poco a nuestra conversación.

Luego nos ponemos a jugar. Me pregunta "¿qué pasaría si en lugar de tener el apellido del papá primero, fuera el de la mamá?" y nos pusimos a cambiarnos de apellido hasta donde nos dio la memoria. Sería bien raro llamarnos así ¿no? y él me responde No, porque sería algo normal, estaríamos acostumbrados. Después, platicando de cosas de la tele, diseñamos un nuevo programa, donde Lily Monster y Morticia Adams tendrían un talk show llamado "Mi vida con el monstruo". Seguramente dependería de quien las asesorara y produjera, pero no logré imaginarme ni a Lily ni a Morticia diciendo cosas gachas de Homero o de Herman. Es probable que exista un análisis sobre Los locos Adams y Los Monster donde quede claro que representan a la familia burguesa y que los roles de la mujer son estereotipos castrantes, que Morticia estaba impedida de demostrar y disfrutar su sexualidad y que Lily representaba a la mujer sumisa y sojuzgada por la superioridad física de su marido. Y Homero y Herman serían vilipendiados, escupidos, desterrados, ignorados, acusados de los peores ultrajes y las más bajas felonías. Lo cual sería una lástima, pues ellos siempre me parecieron un buen parámetro de hombre: no importa que el resto del mundo opine que soy un monstruo mientras en casa seamos amorosos, respetemos la diversidad de géneros, de opiniones, de orígenes y de aspectos, mientras no use mi fuerza para sostener mis ideas, mientras podamos reir, cantar, crear y ser quienes somos sin temor del jucio y del prejuicio. Eso representan Homero y Herman para mi.

Mi vida con el Monstruo, talkshow de Lily Monster y Morticia Adams.

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