2.6.09

Sobre el graffiti como arte

En estos días de discusión alterada permanente sobre la condición legal del graffiti, me he topado más de una vez con amigos y conocidos poniendo en duda su pertinencia artística. Frente a cada argumento contundente que remata con un "...además, eso ni es arte" imagino estar hablando con un experto de principios del siglo pasado frente a cualquier expresión de las vanguardias, al igual que cuando personas de mi aprecio dicen "los graffiteros se merecen la cárcel" tengo un deja vu ochentero, cuando mucha gente decía respecto al sida: "se lo merecen por putos y promiscuos". Ignorancia categórica, xenofobia disfrazada de buen gusto y una percepción respecto al arte bastante reducida. En un país donde los artistas son representados por la "normal" Galilea Montijo, eso es comprensible.

Hace unos años, en un homenaje que le hicieron en Tuxtla a Carlos Jurado, alguien del público le preguntó si creía que la fotografía podía ser considerada arte (no cualquier alguien, el que preguntó es nada menos que ¡dueño de una galería!). En lugar de regañarlo como minutos antes lo había hecho con el director del Centro de la imagen, el maestro Jurado procedió a darle una clase, explicándole qué es la composición y otras obviedades, que nos dejaron a todos satisfechos.

Pasa que quisiera un poco de esa claridad, de esa paciencia cuando se discierne sobre el grafiti y el street art. Explicar respecto al trazo, los bocetos, las superficies, las sombras, los estilos... Mucha paciencia.

Pasa que con estos adoradores de la estética del block, de los que se solazan y extasían frente a muros monocromáticos, defensores de los sublimes grises del tabique, cualquier cosa diferente a lo que sus ojos han visto todos los días de su vida suele resultar chocante. Explicar entonces el largo camino desde los tags al abstracto, de las bombas burbujeantes al trhow up vomitador, o clavarme en las sutiles diferencias entre el wild style, el wild style dinámico, el wild style estático, el semi wild style y el hiper wild style o California style. O bien, hablar de la paradójica cercanía estilística entre el dirty y el orgánico.

O de pronto, imaginar que podríamos estar hablando del post-grafiti y sus ejemplos más acabados en las calles de San Cristóbal.

No podría. Por la falta de paciencia y por la falta de conocimientos. Pero hace falta que alguien lo diga.

Y nada muy elaborado. Nada de entrar a discusiones profundas. No se trata de convencer del estatus de arte de ciertas manifestaciones grafiteras que ni siquiera se lo cuestionan ni lo intentan. Para qué discutir sobre técnica-expresión-práctica-permanencia-universalidad o cualquier otro de los conceptos-discusión del arte. Vamos a lo mundano: el mercado y sus espacios de cotización.

Para much@s sería suficiente la lista de museos y galerías que han presentado exposiciones, desde los del United graffiti artists (1975-Nueva York), la de Arte di frontera en el Palazzo delle esposizioni (1984-Roma), o las de Street art que ha hecho el Tate de Londres en esta década. Más de cincuenta exposiciones en todo el mundo en lugares reconocidos (y caros). Instituciones que legitiman una expresión que no lo pide ni lo requiere.

Y si, ya sé que en las grandes capitales del mundo todo está permitido. Pero en México también han habido importantes exposiciones, una en la UAM de Maréchal y otra en el Museo de la Universidad Autónoma de Baja California en el 2005. Este jueves, sin ir más lejos, el IMACP inaugura una expo en la que varios de sus participantes abrevaron y aprendieron sus técnicas en la mera calle y a golpe de spray. Sin olvidar, por supuesto, la participación de Luther Blisset (el de Sancris, no los otros miles de Luther Blisset) en la galería Studio Cerrillo, también en esta década, en esta ciudad.

Como ya sé que nada de esto será suficiente argumento para muchos, ni siquiera entraré a detallar fechas, estilos, precio de las piezas ni nada.

Aunque, pensando en los precios...

En el año 2001 un inglés (de Bristol, para ser preciso) anduvo turisteando por San Cristóbal. Venía en una caravana y en sus ratos libres se puso a pintar sus esténciles. Pintó varios, y los firmó: Banksy. Un señor, muy dueño de sí mismo y de su fachada, mandó a uno de sus empleados a borrar "esos garabatos que afean la ciudad", y así, cambió un Banksy por una mancha de pintura. En otra calle, un gringo que iba pasando tocó a la puerta de una casa también estencileada por el mismo sujeto, salió una viejecilla y el gringo le propuso un trato: le daba ese pedazo de pared y a cambio él se encargaría de que la remozaran y la dejaran del mismo color que antes. La viejecilla aceptó encantada. El gringo tiene un pedazo de pared de San Cristóbal con un Banksy estencileado en ella. No se lo quitó a la viejecilla, se lo quitó a las calles de San Cristóbal.

En febrero de 2009, Sotheby's puso a subasta tres piezas de un inglés, el mismo inglés, Banksy. Los precios de salida iban de los 11,000 a los 45,000 euros. Ojalá que la viejecilla de El Cerrillo y el señordueñodesímismoydesufachada no se enteren nunca.

Esténcil de Banksy en San Cristóbal. Foto de Michael Ramallah

2 comentarios:

pamela dijo...

Hace unos años, en un homenaje que le hicieron en Tuxtla a Carlos Jurado, alguien del público le preguntó si creía que la fotografía podía ser considerada arte (no cualquier alguien, el que preguntó es nada menos que ¡dueño de una galería. http://tbn2.google.com/images?q=tbn:00JGUHfsnIF_fM:http://siguelashuellas.files.wordpress.com/2007/12/graffiti6jpg.jpg

Anónimo dijo...

re el gringo y la pared con un banksy?? bansky's control mechanism denies the stencil is an original banksy, they also deny he was ever in Chiapas... hummm so the banksy sits in it's well made box, nestled within its cocoon of plaster and foam rubber... waiting waiting for the day when it can be sold... i'll tell you what, we will have a grand party when we sell and be certain to invite you dear leo....jajajajaja........