6.5.10

Shame on yourself, Sheldon Lee Cooper


Alguien como Sheldon Cooper (ShC) no-ficcional, seguramente se ofendería de todas las pifias y falaciasreductioadabsurdum en que los guionistas hacen caer al personaje. Por suerte, no conozco a ninguno así y puedo seguir viendo TBBT.

Veía un capítulo la semana pasada. Leonard invita a salir a Penny, luego de mucho pretenderla. Ella no está segura de que vaya a funcionar y busca obtener algo más de información con Sheldon. Éste, incapaz de comprender la angustia del porvenir, intenta resolver su dilema a partir de la paradoja del gato de Schrödinger, en una muy particular versión. A partir del planteamiento de Erwin S. (caja, opacidad, gato, veneno, partícula, dispositivo, 50% de probabilidad de vida o muerte, intervención del observador) convence a la chica que la única forma de saber es abriendo la caja.  Esa es la recomendación a Penny, y luego la repite con Leonard cuando le plantea el mismo conflicto. El resultado de sus consejos es que al inicio de su primera cita, para evitarse los nervios y la incertidumbre del tiempo posterior, se besan, y gracias al gato de Schrödinger, descubren que efectivamente, su relación puede funcionar.

En este momento, el ShC-no-ficcional estallaría, pues la simultaneidad del caracter ondulatorio y corpuscular de las partículas se ve reducida a un volado azaroso que tiene más que ver con la combinación enzimática y las cantidades de calcio salival (que determinarían, en cierto tipo de teoría, la efectividad de un beso).

La interpretación ShC-TBBT (más química que física), contraria a la de Copenhague, niega la existencia de la Verschränkung, ese entrelazamiento donde los elementos del todo sólo son en esa condición y no pueden ser observados so pena de mirar otra cosa, una ficción construída por el observador. El ShC-no-ficcional habría sabido que no puede aplicar principios cuánticos a objetos newtonianos, supongo.

Lo que me gusta del gato es precisamente esa definición de la superposición cuántica, la simultaneidad de valores, de estados. El gato muerto es al mismo tiempo un gato vivo, puede que esté vivo, puede que esté muerto, pero si abres la caja dejará de ser ese gato, se convertirá en otro gato y probablemente la cosa podría seguir hasta construir un infinito de universos paralelos, donde en algunos haya un gato muerto, en otros un gato vivo (que sería sólo uno en caso de que la conciencia no se bifurque).

Esa intervención del observador es ya un clásico que posteriormente sería importado forzadamente por la antropología (por algunos, nada más). Y en ese caso, ya tratándose de humanos, aparecen variables posibles, directamente relacionadas con la determinación e intencionalidad de ciertos objetos macroscópicos, como la posibilidad de ser el gato, de no querer ser observado, de no soportar la incertidumbre y no esperar a que la partícula vaya de un lado o de otro, sino beber el veneno de una vez por todas.

Que sería algo más adecuado que podría haber usado ShC-TBBT, para evitar las cuitas de sus amigos: "Si no soportas la incertidumbre, tómate el veneno".

1 co-mentadas:

Anónimo dijo...

Como en Atenco, como en Oaxaca, como en Guerrero, como en todo México, el estado, convertido en un aparato que produce terror (del latín terrere “asustar, infundir miedo, atemorizar, aterrorizar”), ha violado los derechos del magisterio, al secuestrar, con lujo de violencia, a maestros del bloque democrático chiapaneco. Como, siempre, el poder de arriba ha dejado caer su bestial garra y pretende desmembrar la lucha sindical. Esa lucha que al estado le resulta incómoda, ilegal, es la lucha por el bienestar del nosotros de diario: los trabajadores.

Alto a los secuestros de estado contra el magisterio chiapaneco.

Libertad a los profesores

* Carlos Misael Palma López
* Pedro Gómez Bamaca
* Alberto Mirón Vázquez

Raúl Vázquez Espinosa