Los monos y sus parientes
El monito de donde todos venimos (darwinistas y creacionistas del mundo, ¡uníos alrededor del monito!).
Hace algún tiempo un amigo me mandó una noticia de un periódico que hablaba del primer documental filmado por chimpancés. Junto con el hiperlink venía una nota: "Si esta liga no te inspira a escribir algo, aunque sea en tu blog, yo invito a los güisquis la próxima vez que nos veamos...". No me inspiró a escribir nada o quizá no escribí nada a propósito, tratando de que cumpliera su palabra e invitará esos güisquis. Ya nos hemos visto varias veces y nada que me invita. Ahora creo que esas cosas del honor no son algo que le preocupe demasiado y sospecho que seré yo el único que dispare (los güisquis, claro está), creo que puedo escribir sin conflicto.
La cosa es que recordando ese asunto decidí hablar de ciertos monos, de los miedos, de la distinción, de la distancia... hablar de monos que son más humanos que ciertos humanos (partiendo del honor como referente, claro).
Partiendo... partía una rosca hace un momento. Dentro de las prácticas del catolicismo mexicano la partida de rosca es una de las que me provocan mayores ñáñaras. Desde la representación del parto a cuchillo en el ciclo de adviento hasta el frecuente desmembramiento/acuchillamiento de la figura que simboliza a una de sus divinidades. No conforme con eso, me sorprende que ahora sea una práctica común que a esta representación del "niño dios" ahora se le llame "monito", sin empacho alguno y sin reparar en que su catecismo suele ubicarse lejos de las creencias evolutivas.
Monitos videoastas (y los "amigos" que quieren ver como golpeas a sus "amigos")
Betsy Herrelko, primatóloga de la Universidad de Stirling, investigaba a un grupo de estos monos respecto a su comportamiento con las imágenes. Primero les dio unas pantallas táctiles con las que podían seleccionar distintos videos, imágenes del exterior del zoológico donde viven o bien de la sala donde les preparan de comer. Más adelante decidió darles unas cámaras para poder aprender "cómo los chimpancés ven el mundo". Al final, con esas tomas se armó una edición que fue transmitida por la BBC (que luego retomó El País, que luego leyó aquel amigo que luego me mandó un correo que luego fue el origen de este post).
Quedará para una buena investigación el asunto de comparar intenciones y metodología de la primatóloga con ciertos proyectos antropológicos que hicieron lo mismo en el estado de Chiapas. Estoy seguro que el abordaje de este tema era el subtexto intencional del correo con la nota de los monos videoastas, pero justo por eso no me inspiró nada. Pienso en esa característica humana: golpear a tus amigos por la espalda, azuzar a otros para que escriban cosas que seguramente lastimarán a otros que llamas tus amigos. Es algo que un mono no haría, ni siquiera los gorilas más violentos. Puedo escribir, he escrito mucho contra esos proyectos antropológicos, pero hacerlo por encargo me parece vil, sobre todo si el encargo se pagará con alcohol y el contratante no es capaz de pensarlo y decirlo a los verdaderos destinatarios.
Monos que hacen video. Monos que escriben para ti. Por colonialismos no paramos.
(R)evolución
Ahora hablo de otra primatóloga, Caroline Aranha, del zoológico de San Francisco, amiga y amante de Will Rodman, científico genetista que busca una cura para el alzheimer. Entre los dos crían a un chimpancé, que se convierte en un chango simpático y notablemente inteligente. César, le llaman. Cierta tarde el abuelo de César (el padre de Will, que sufre alzheimer) es violentado por un vecino. César sale a la calle a defender el honor de la familia y ataca al vecino. El vecino es humano, el abuelo es humano —aunque para muchos al no poder valerse por si mismo ni pensar correctamente está a punto de salirse de la categoría—, pero César es mono. El vecino se va a su casa, el abuelo es encerrado de nuevo en su habitación, César es castigado, llevado preso por defender el honor de la familia y sobre todo, por comportarse como humano.
En la cárcel, César alimenta rencor contra Caroline y Will, que no lo defendieron y lo abandonaron. Conoce a otros monos, que él reconoce como sus iguales a pesar de que los humanos Will, Caroline, el abuelo y el vecino pertenecen a una especie más cercana (evolutivamente hablando, claro). Su "familia" ya no es su familia de sangre (que quedó en otro continente), ya no es su familia evolutiva (que le abandono en un momento crítico), ahora tiene una familia por elección, lejanos de sangre y de adn, pero cercanos en situación, en condición, en enemigo. César reniega de Caroline y Will cuando lo van a rescatar, elige a su familia de elección (redundancia innecesaria frente a un momento decisivo). Y se rebela contra su "familia" troncal, contra sus parientes evolutivos y huye de la prisión humana.
A veces, lo monos no son quienes queremos que sean. Son quienes son, o quienes quieren ser. Esa voluntad de querer ser es lo que nos parece imperdonable, terrorífico.
Isabel de los bonobos
La primatóloga chilena Isabel Behncke es experta en bonobos (que no son chimpancés pero se parecen, son parientes separados por un río, por tanto, los bonobos son también parientes de los humanos). Isabel, al igual que Caroline Aranha, tiene un notable atractivo físico. La diferencia es que Caroline es una ficción representada por Freida Pinto y que la Behncke es notablemente inteligente (estoy seguro de que si ella hubiera criado a César nunca lo habría mandado a la cárcel).
Por su lado, los bonobos (pan paniscus) tienen características notables: suelen caminar erguidos y la actividad sexual juega un papel preponderante en su sociedad.
A partir de su comportamiento sexual, muchos de mis conocidos ejemplifican muy bien el parentesco humano-bonobo. Pero a diferencia de mis conocidos, los bonobos viven en una cultura matriarcal e igualitaria, manifiestan altruismo, compasión, empatía, amabilidad, paciencia y sensibilidad. Y no conformes con eso, usan el juego como estrategia de aprendizaje y de resolución de conflictos.
El bonobo macho, a diferencia de sus dos primos (chimpancé y humano) no compite con otros machos, no ve a otros machos como enemigos. El bonobo prefiere quedarse a tener sexo con la bonoba en lugar de andar buscando pelea con machos extraños. Los bonobos son la onda. Isabel también.
Humanos que aprendan del comportamiento del mono, en lugar de entrenarlos para que se comporten como humanos.
Quimero, el macaco sin padre ni madre
Hablando de machos, hay otro primatólogo, Shoukhrat Mitalipov, de la universidad de Oregon. Mitalipov y su equipo han creado los primero monos quiméricos. La quimera, esa palabra que puede ser un sueño o un monstruo. Las quimeras de Mitalipov no tienen cabeza de león ni escupen fuego, son monos normales, pero creados a partir de adherir células embrionarias, de embriones totipotentes (que son distintos a los embriones de celulas madre pluripotentes). Injertos de mono.
Uno de los tres monos quiméricos recibió el ingenioso nombre de Quimero. Es "hijo" de seis monos. Su madre lo rechazó al nacer y tuvieron que buscarle una madre adoptiva. Nadie está seguro de si podrá reproducirse. Es un macaco, de los rhesus, primate catarrino (con la nariz hacia abajo y nalgas cubiertas de callos), monos del viejo mundo con dimorfismo sexual.
Todos alrededor de Quimero rechazan la posibilidad de quimeras humanas. Todos los que sabemos de su existencia pensamos que esa posibilidad está muy cerca.
El tití que medita
Por cierto, también hay monos que meditan. En el centro de investigación biomédica de primates de Holanda (BPRC Netherlands), Ingrid Philippens (quien hasta ahora no me queda claro si es varón o hembra) experimentó con monos tití el asunto ese del neurofeedback, buscando descartar el efecto placebo de la meditación (muchos humanos que meditan suelen sentirse mejor porque saben que están meditando, no precisamente porque la meditación les "ayude").
Quizá considerar que un mono estuviera alcanzando la conciencia cósmica llevó a los activistas holandeses a presionar para que el gobierno holandés clausurara las pruebas con animales en el BPRC.
El miedo a que el mono se parezca al humano crece proporcionalmente en los humanos que se consideran más alejados del mono. Los que prefieren no llamarse animales son quienes tienen un comportamiento más bestial, menos natural.
En Chiapas, allá por mayo del 2008, el policía Sinar Gómez llevó preso a un burro de nombre desconocido. Había mordido y pateado a dos personas que pasaban cerca de su rancho, cerca de Tuxtla Gutiérrez, la capital del estado. Tendría que pagar los gastos médicos de los afectados o se quedaría en la cárcel para siempre. Fue su propietario, Mauro Gutiérrez, quien tuvo que llegar y pagar esos gastos que ascendieron al equivalente a 420 dólares.
Sinar, de oficio policía, declaró: "Aquí si alguien comete un delito se queda en la cárcel, no nos importa quién sea". También en Chiapas, otros policías en otras localidades han detenido a un toro y a un perro, con el mismo castigo: no saldrían de la cárcel hasta que no hubieran pagado los daños.
El mono, patrono de los artistas
En ese Chiapas donde para los antiguos el mono era parte de las divinidades, de la sacralidad. El k'ulel que también se come, también se corta. El mono desciende de los hermanos mayores de los gemelos divinos (Hun batz y Hun Chuen), que quedaron atrapados en las copas de los árboles por pasarse de lanza con Hunahpú e Ixbalamqué. Mientras que Hunahpú e Ixbalamqué trabajaban, sus hermanos mayores hacían música y bailaban, por eso los engañaron y castigaron, por eso los monos son los patronos de los danzantes, de los músicos y de los artistas en general.
Los artistas son el pariente más cercano del mono, que partiendo de los comentarios alrededor de la rosca de reyes, son lo más cercano a la divinidad.






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