18.7.08

Y el cartel de la expo...

...por no dejar.

La invitación que mandó Cisco


Nomás para hacer el recuento...

El Cisco le puso un subtítulo que ni al caso. Bueno, tiene sentido, pero sólo si has visto la imagen del cartel, cosa que no puede suceder sólo viendo el correo... en fin.

16.7.08

Matrimonio y mortaja


Este sábado, 19 de julio, exposición de Leonardo Toledo en la galería Studio Cerrillo.

Dice: Es una exposición multifrénica, multiforme... serán entre 7 y nueve piezas con diferentes técnicas y estilos: fotografía, fotografía intervenida, instalación, escultura en maché, poesía, video, audio, música, performance, videoperformance, gráfica, editorial e intervión callejera.

Todos juntos explorando algunas de las relaciones existentes entre el amor y la muerte.

Espero no perderme la inauguración, que dicen, estará espectacular.

12.7.08

Última de frontera: la huella de nuestros ancestros

En la frontera México-Guatemala, paso Talismán-El Carmen hay una talla en piedra que representa a un enorme sapo (un puk'uk'). Una roca de más de un metro de diámetro y poco más de medio metro de altura.

No sé si la sacarón de Izapa o de algún otro sitio arqueológico cercano, no sé si la talló algún artesano local, no sé lo que simbolizan los sapos para la cultura maya, no sé quien decidió ponerla ahí.

Sé que quien la talló decidió tallar y tallar hasta hacerle un hueco enmedio , un hueco enorme. Y que algún funcionario decidió ponerla en el paso de la gente. Y decidió poner esa, de piedra, no una imitación de fibra de vidrio como hiciera algún regente de la ciudad de México en el metro Bellas Artes.

Y al estar ahí, en el paso, se ha empezado a usar como basurero, cada viajante que pasa deja ahí su basura antes de entrar o salir de su país.

De este modo, el monolito que representaba al puk'uk' ahora es una reinterpretación de Tlazolteotl.

11.7.08

El sentido del miedo

Viajo de Tapachula a Tuxtla en el servicio de avión por tierra (así dice la publicidad de los camiones Uno). El chofer, antes de salir, nos advierte que guardemos nuestras joyas, porque están asaltando en el camino y que él definitivamente se tendrá que parar y dejar pasar a los asaltantes. Un grupo de maestras que viaja a un congreso en Puebla, sentadas adelante de mi, se ponen aprehensivas, giran, dan vueltas, giran, se revuelven. Me contagian y me pongo inquieto, hasta que descubro que no llevo joyas, ni dinero, sólo unos lentes rayados y un reloj de pulsera promocional de alguna marca de foto.

El camión se detiene. Sube un migra (del INM). Una de las profesoras lo detiene, le dice que ella es sobrina del hermano del primo de algún delegado de alguna policía local, le pide que lo llame para que de instrucciones de cuidar este camión en toda su ruta porque viene ella. No sé si el migra alcanza a entender, pero la convicción y belleza de la profesora son suficientes para decir que si a todo.

El camión se detiene otra vez y sube una migra. Nos revisa con su lámpara. La profesora no le dice nada, dando tiempo de que su pariente entre en acción.

El camión se detiene por tercera vez. Otro migra que pasa rápido buscando transmigrantes centroamericanos. Que manera tan infame de hacerle el trabajo sucio a los gringos, de ponerse en contra de los tuyos sólo porque son de más al sur.

La cuarta vez que se detiene no es un migra, sino un federal. Están pasando una película con Naomi Watts. El federal en cuanto sube me echa el ojo. Me pide mi identificación. Se la doy con un gesto y sin quitarme los audífonos ni dejar de ver la película. Entonces me comienza a interrogar y me veo obligado a interrumpir la película. Suelo ser condescendiente con los retenes, pues no creo que exigir el cumplimiento de la constitución y sus leyes secundarias tenga algún caso con la tropa, pero esta vez me sacó de onda que me interrumpiera —y que me viera sospechoso también—:

-¿Es de San Cristóbal?
-Es lo que dice ahí ¿no?
-¿Y a qué se dedica?
-¿Cómo que a qué me dedico?
-Si, ¿en qué trabaja? ¿O no hace nada?
-¿Por que me lo pregunta?
-Por saber

Le señalo un asiento vacío detrás de él, ya con la garganta atorada, temeroso de no saber llevar a buen término esa conversación. Voltea en plan alerta hacia el asiento

-¿Que pasá? ¿Por qué señala ahí?
-Pues si lo que quiere es nomás conversar, pues le invito a sentarse

No le gusta mi broma. Creo que en general no le gustan las bromas de ningún tipo. Como que se estira y yo desde abajo lo veo enorme, horrible de feo.

-¿Por qué no me quiere decir en qué trabaja? ¿Acaso tiene miedo de algo? ¿A qué le teme?

Le iba a decir que él me asustaba, con sus 120 kilos, su prepotencia y su gandalles. Pero no creí conveniente ser sincero.

-No tengo miedo, sólo no entiendo por qué quiere saber eso y me niego a responder algo a lo que no le veo caso
-Pues si se sigue negando y si quiere seguir con esto, vamos allá abajo para que le explique mejor.

Ahí si me asusté. Por un lado por lo que pudiera pasar con un tira enojado enmedio de la sierra chiapaneca y por otro por el tiempo que se pudiera perder y la cara de reproche que me haría al subir la profesora aprehensiva guapa. Así que reculo y respondo, engolando la voz tratando de que el lugar suene como algo importante.

-Trabajo en El Colegio de la Frontera Sur
-Así está mejor. ¿Y qué hace ahí? ¿Da clases?

Esa es siempre la lógica, si es un colegio, seguramente se dan clases. Su "así está mejor" saca a brote todas las mías células antiautoritarias y apelo a mis más remotos archivos. No será la fuerza ni el enfrentamiento, sino el discurso oculto, la resistencia discreta.

-No, no doy clases
-¿Entonces qué hace?
-Hago hermeneusis

El animalón se agacha, piensa que no escuchó bien y pide una repetición de la declaración.

-¿Qué?
-Hermeneusis. Soy Her-me-neu-ta

Alargo las sílabas. No mucho, apenas perceptible para mi. Subo un poco los hombros para dar a entender que no daré más explicaciones. Me solazo en mi victoria cuando el poli se retira y saluda a algún conocido que viaja algunos asientos más atrás. La guapa profesora aprehensiva me lanza un reojo repochador y cuando el federal baja comenta con sus amigas acerca de lo tenso que se veía el pobre.

Seis horas después, cuando llego a casa, sigo asustado. No creo que el señor policía se haya alterado mucho con mis ingeniosas respuestas. Seguramente James C. Scott se refería a otra cosa con eso del hidden transcript y como siempre yo habré entendido mal su rollo. O a lo mejor por viajar en Uno mi condición de subalterno pasa a hegemónico y viceversa con el trabajador de la seguridad. O a lo mejor nada, y como dice aquella vieja canción punk: "¡Pinches policías, miaremos en sus tumbas!".

Frontera sur - frontera oeste

El paso Talismán-El Carmen entre México y Guatemala es, además de un cruce de caminos, una discordancia geográfica cardinal.

Los países que comparten fronteras suelen, además, compartir geografías en función de puntos cardinales opuestos: la frontera norte de México colinda con la frontera sur de Estados Unidos, la frontera noreste de Alemania colinda con la frontera noroeste de Polonia, el límite este de Oaxaca termina donde empieza el límite oeste de Chiapas (aunque no sean países y aunque nadie sepa bien a bien dónde están esos límites, sirve para ejemplificar).

El caso es que en este punto la frontera sur de México no colinda con la frontera norte de Guatemala, sino con su frontera oeste. Al sur de México está Guatemala, pero al norte de Guatemala está Belice (bueno, y un país asociado a México llamado Yucatán).


Es en esta parte donde mi interlocutor dice "¿y?" o donde suelo pensar en aquel que citaba a ese otro que andaba en bicicleta: "Lo sé, ¿y de qué me sirve?"

Yo me levanto de la mesa, tomo mis cosas y me retiro.

Frontera sur en julio

Leía emocionado nuestro manifiesto de los derroteros de la cultura electroaudiovisual en Chiapas. En uno de los puntos nos pronunciábamos por la eliminación de las fronteras. En ese momento Axel me interrumpió diciendo que en realidad las fronteras no existen y comenzó a ilustrarnos sobre las últimas teorías respecto a la frontera como espacios de intercambio simbólico de gran riqueza cultural. Algo sabrá, habiendo sido el coordinador del posgrado en estudios fronterizos del Cesmeca.

Son muy emocionantes y tiernas esas teorías de la frontera como membrana, como espacio de encuentro e intercambio. Y hay miles de imágenes que lo refrendan, que lo prueban, que lo metaforizan, todo a partir de la línea, del muro, o de esas maravillosas líneas imaginarias que se trazan de mojonera en mojonera. Fue así mi primer viaje al extranjero, en la frontera México-Guatemala. Mis padres me dijeron "mira, pasando ese poste blanco ya es Guatemala" y corrí y pasé al otro lado y estuve por primera vez en otro país, un país que entonces libraba una de sus peores y más crueles guerras. Mi viaje al extranjero duró menos de un minuto, pues mis nerviosos padres me jalaron al lado mexicano, mirando hacia el bosque temerosos de que apareciera un kaibil matachapines —o ilegales como yo—.

Un paso a través de una línea imaginaria inexistente era la diferencia. Lo mismo sabían los miles de refugiados guatemaltecos que en ese mismo momento hacían o intentaban hacer lo mismo que yo: atravesar una línea imaginaria inexistente que para ellos significaba la diferencia entre muerte y vida, aún cuando la vida no fuera en las mejores condiciones posibles.

Martes y miércoles pasados estuve otra vez en Guate. Un "otra vez" que es como la cuarta ocasión desde aquella en que pasé de ilegal por la mojonera de Tsiscao. Continuación de mi periplo apifotográfico, ahora estuve con una de las más importantes cooperativas de apicultores haciendo las fotos que usarán en un manual de buenas prácticas (p. ej. no tocar nada con sus manos pues el consumidor europeo sufre de xenodermatofobia).

Los que tenemos el umbral de dolor a un nivel muy superficial suele darnos terror estar en lugares como peleas callejeras o deportes de contacto, o peor, entrar en un apiario. Por ello para mantener control sobre mi pánico, que suele ser perfectamente percibido por las abejas, me concentro previamente, me desligo de mi cuerpo sufriente y plañidero para redirigir todas las terminales sensibles únicamente a espacios no vulnerables. O sea, me clavo haciendo la foto detrás de un velo. En esas estaba cuando el aire trajo el sonido de una ráfaga de disparos, de la que no fui conciente hasta que mis acompañantes lo mencionaron al final de la sesión de fotos.

La plática alrededor del poco valor de la vida en esas tierras duro hasta pasada la comida. Hicieron un recuento de los muertos recientes, de las regiones de mareros, de las armas en sus reuniones familiares y de la organización o de los comensales del restaurante de churrasco donde comíamos que traían una pistola al cinto. Yo trataba de aparentar serenidad pero supongo que no lo logré porque de pronto uno de ellos dijo "ya no lo estén asustando, miren cómo se puso". El "como se puso" seguramente tenía que ver con una gripa y cinco días de maldormir pero no quise aclararlo.

Al anochecer en un hotel de paso, la prensa y la televisión ayudan, gracias al efecto de distanciamiento. Seguía viendo notas de asesinatos, torturas, asaltos, operativos aparatosos del gobierno para desmantelar bandas delictivas. Sólo tuve que imaginar que veía las noticias de México y me tranquilicé. No sé porque, pero al menos pude agradecerle algo al buen Bertoldo.

De regreso a mi pueblo atravesé la frontera sin que nadie me pidiera ningún documento ni me preguntara nada. Primero El Carmen, el lado guatemalteco, donde hace unos meses un chavo se acercó a unos viajantes para pedirles una moneda, y al negarse los viajantes a darle nada decidió sacar su pistola y matarlos. Mientras paso el puente pienso en cuál de las personas ahí sentadas será ese justiciero de los limosneros mientras intento disimular mi aprehensión por mis maletas llenas de equipo.

En Talisman, la frontera mexicana, veo un letrero pequeño, discreto, dirigido a los que llegan al país por vez primera: "En México la portación de armas de fuego está prohibida".

Doy un paso y nuevamente me siento seguro, protegido de tanto chapín encuetado, me entra un sentimiento patriótico, un orgullo posrevolucionario (de la del 1900) y vuelvo a tener 8 años, pasando de un lado a otro de la mojonera.

No pude ver la línea que dicen que no existe, pero supe que estaba ahí.

Foto: Cecilia Monroy. Frontera Talisman-El Carmen

La intención no cuenta

Llegó el día 13 y del 16 no pasé. Pensaba retirarme el día 99, argumentando nada y apelando a la interpretación del lector. Pero al día cuatro el mismo número de lectores ya habían manifestado su desacuerdo con el experimento estilístico temporal. Y al día ocho ya estaba haciendo trampa. Y la ventana seguía sin abrirse y la lluvia caía.

Ahora tengo gripa, me duelen los huesos y el sentido se perdió entre la anécdota y la sinécdoque.

3.7.08

Día 16. Debate maratónico.

A las 5 y media de la mañana mandé el último correo de la larga lista de pendientes que no podían esperar. Me fui a dormir. A las siete desperté para salir corriendo a la chamba mientras me decía "Animo, sólo faltan diez horas".

Es el tiempo que duraría un debate entre los candidatos a la dirección general de ECOSUR que tendría que grabar y transmitir en vivo vía web (bueno, eso lo haría Abraham). Nuestro primer broadcast, netcast, broadnet, webcast, streaming o como se llame. Un despliegue tecnológico impresionante. Abraham desde su laptop, los micrófonos pegados con masking, los cables de las cámaras enredados y llenos de chupones, una iluminación pésima, un switcher super rústico y cassets reciclados. Los cables del sonido llegaron casi al final del evento así que tuve que grabar con el micro de la cámara...

Cinco temas, cinco candidatos: Administración, Vinculación, Posgrado, Investigación y Áreas de apoyo (junto al etcétera). Cinco diferentes posibilidades de la ciencia en la región sur-sureste de México. Uno, muy acorde con la política pública respectiva de conacyt, ve al conocimiento como un producto que hay que vender. Otro presenta sus propuestas de las rutas de la investigación con gráficos en inglés, el mismo que al referirse a las carencias de la región escribe "retrazo". Otro pone como carta fuerte su experiencia en la iniciativa privada y dice que pondrá en práctica lo aprendido ahí. Del otro lado hay quien recuerda el caracter público el centro, que quien paga la investigación es la gente que paga impuestos. O quien plantea un posgrado profesionalizante, o una investigación orientada a resolver los problemas de la frontera sur.

"No fue un debate, fue una lectura de pagüerpoints" dicen algunos asistentes. Pero el debate se da. Mientras que unos enfatizan la calidad de la investigación, otra pone el acento en su utilidad. Mientras unos hablan de cortar cabezas, otros gritan que quieren ser amigos de todo el personal. Todos hacen autocrítica: que hay que acabar con la arrogancia, que se debe hacer algo para quitarse el mote de Egosur y de proimperialistas, que hay que ser menos individualistas. Donde están perdidos de plano es en la parte de difusión y divulgación de la ciencia. Desde el que promete un canal de televisión hasta el que promete hacer cosas que ya se hacen desde hace muchos años.

"Algo estamos haciendo muy mal, si ni los propios saben lo que hacemos o para qué lo hacemos" esa debiera ser la reflexión del área de difusión, si esa área existiera.