9.8.08

Matrimonio y Mortaja (por Magno Fernandes dos Reis)

“Murió acariciando a La Mechuda”. Es una de las frases que dan titulo a la muestra de Leonardo Toledo en la Galería Studio Cerrillo, en San Cristóbal de las Casas. Leonardo Toledo recogió esta nota de la nota roja del periódico de Oaxaca. En rojo y amarillo la poesía anuncia la exposición. Cada poema aparece sobre la foto de una pareja cubierta por una sabana, pero el espectador sólo puede ver la forma de los cuerpos y los dobleces.

Distinta de las demás exposiciones, ésta viene acompañada de una antología “Amor constante más allá de la muerte”, además de un video de una pareja visitando el panteón. Del techo un hilo, de nylon transparente sujeta corazones rojos con frases de notas rojas. En el piso, las notas sociales dispersas, se encuentran las columnas sociales con imágenes de parejas sonrientes. Finalmente, entre las notas rojas, sociales y las fotografías, vemos el rostro de una mujer joven.

Para el artista, la muerte ayuda a construir la memoria. Sin embargo, la imagen desafía a la muerte. ¿Cuál es la diferencia entre la pareja que se cubre el rostro con una bolsa de papel y la pareja que demuestra una sonrisa de felicidad? La proximidad a la nota roja no convierte los protagonistas de las columnas sociales en asesinos, no los anima a compartimientos inmorales: más bien los invita a un juego de miradas. El ensamblaje de imágenes que vemos en el trabajo de “Matrimonio y mortaja” está formado por textos dinámicos-visuales, escritos mediante un proceso que toma cuerpo en la muerte. Sin embargo, Leonardo va más allá de la denuncia de una estructura socio-económica cruel y dolorosa. Él no se limita a condenar las condiciones sub humanas de la vida, en la lucha por la sobrevivencia. Hay, en el conjunto de fotografías, un esfuerzo de comprensión de que la muerte es la razón de vivir. Así, el artista se sumerge en las notas rojas y sociales e impregna sus fotos con una visión humanista, revelando que aún hay dignidad en la vida y en la muerte. Sus fotografías no son panfletos políticos y sociales. La analogía entre las notas rojas y sociales no es por acaso. La Revista Hola y la sección de Policía se completan en la diferencia. Las fotos no tienen rostro, porque para el artista las formas y los dobleces nadie olvida. El artista explota bien las analogías cromáticas y equilibra en cantidades iguales la luz y sombra, evidenciando los cuerpos, las reglas sociales y las emociones.

Es como si los personajes de las notas rojas y de las secciones sociales tuvieran un código que rige las formas de vida – es una lectura muda de las cosas: quien no tiene nada que perder tampoco tiene nada que ganar. Los lectores no deben dejar de ver la exposición, ella es brillante.

8.8.08

Matrimonio y mortaja (prologo a la expo por Favricio Huerta)

Muy en el fondo no hay mujer que no sueñe con casarse.
—Cualquier abuela de cualquier ciudad de Jalisco

La idea de la muerte, la de los otros y sobre todo la nuestra, es una de las primeras construcciones conceptuales de nuestra existencia que nos ha seducido por su complejidad, y a la vez nos ha permitido entrever la angustia de la nada, del vacío, del sabernos sin lo otro, de sabernos sin nosotros mismos. Imaginar un mundo sin nuestra presencia, o mejor aún, imaginar la vida de los otros sin nuestra compañía, o imaginar, al menos por un instante, a nuestro ser amado sin nosotros a su lado es una de las muchas aristas que comporta consigo el goce de la insondable muerte.

Ahí donde los otros han visto una de las caras del terror y el miedo, nosotros –declaran las piezas de Toledo– hemos visto la faz del único y más prístino goce, el de la anulación, la supresión de goces impostados, de goces que subreptician el goce de trascender el círculo de la res y el ente por un touché taóntico. Poseer es renunciar, declarar es impostar, amar es así deseo de destrucción, es pulsión devoradora, pulsión tánica, es desbordamiento de un yo franqueado por un otro que jamás logra ser más allá de nosotros; amar es consumición de nuestro ser, es perenne búsqueda del yo ideal siempre fuera de la potencia del mismo yo.

Matrinomio y Mortaja exhibe el estado de multifrenia en el que se encuentra sumido el yo amante, donde la saturación de exterioridad lo ha conducido a un estado de obnubilación, donde el tiempo y el espacio se han retraído sobre sí mismos generando un elongamiento aeternum factum que conduce a la desestructuración del yo, donde su unicidad cede ante la multiplicidad de vínculos a la vez sempiternos a la vez fugaces, donde el objeto de amor se ha difuminado, ha sido reemplazado por una serie de representaciones del amor provenientes de un desequilibrio yoico y comunitario, el orden “eros-tanatos” (ρως-θανατος) se ha trastocado, ha sido suplantado por una tendencia de apropiación sosegada del otro.

Las piezas de Toledo no se limitan a esbozar declaraciones, a decir una u otra cosa sobre el amor y la muerte, abren intersticios hermenéuticos en cada llaga del amor idealizado, son improntas que nos espetan la necesidad de problematizar en torno a lo dado, de penetrar a golpe de escalpelo los entresijos de un yo amante de lo otro y deseante de la propia muerte y de la ajena también, de un yo varado en el desolado e ingente purgatorio de las representaciones hiperrealistas del amor, del goce y desde luego de la muerte. Cada obra, o mejor dicho, cada fragmento de la obra deja al descubierto la necesidad de conservar ciertas veladuras, de deconstruir la doble díada
–seducción-goce, amor-muerte– y redimir el principio de incertidumbre. Toledo conoce la naturaleza del problema y de igual forma lo aborda, la multidimensionalidad de su obra acoge con fidelidad las muchas caras del mismo objeto, sin cosificar narra y describe y danza en torno al amor y la muerte. Fotografía, vídeo, instalación, intervención, escritura, audio y performance son sólo siete de las muchas sentencias que domina este, nuestro séptimo ángel.

Cada fragmento se despoja de la vacua pretensión de erigirse por sí misma como una oda a la belleza artística, son en conjunto un diálogo, a primera vista, abigarrado, sórdido, que transgrede y viola la soñolienta concepción del arte en esta parte del mundo, en su intención se inscriben al pari de Pascal, se abstienen de calificar, de hacer denuesto de cualquier manifestación o concepción del amor, incluso se rehusan a afirmar o negar su existencia, bocetan la paradoja del amor, la imposibilidad de crearse a sí mismo sin destruir al otro. Cabe decir al margen que Matrimonio y Mortaja es la obra de un sujeto que da todo por el amor, es decir, que a la menor oportunidad se destruirá a sí mismo en la preservación del otro.

7.8.08

12 piezas de amor y muerte


La idea era explorar la relación entre amor y muerte desde diferentes perspectivas, a través de distintos elementos gráficos, acústicos y audiovisuales. Un poco tratar de negar su oposición, poner un signo de interrogación en toda la parafernalia que coloca al matrimonio como la cúspide, la meta, el estado ideal. Y con eso montar una exposición en la galería Studio Cerrillo, que, como buena galería es un espacio restringido, selectivo y autofágico.


Pieza 1: La muerte chiquita
Acción-fotografía. Ocho fotografíasacciones de desnudoperonotanto construídas a partir del concepto de "petit mort" pero llevándolas a una dimensión posterior de la condición orgásmica de la que hablaban el marqués de Sade y Georges Bataille, un momento postorgásmico, de contemplación del cuerpo inerte, oculto bajo el velo de la mortaja. Todo con la ayuda de mis excelentes y complacientes modelos: AG, CM, CF, FH y GO.


Pieza 2: Y vivieron felices para siempre
Instalación. Los cuentos de hadas y las parejas socialitè. Me di a la tarea de buscar y recortar fotografías de parejas felices que aparecen en las secciones de sociales, imprimirlas en 8 x 10 a blanco y negro con número impreso encima. El número corresponde a la estadística de violencia en la pareja (una de tantas, que me fueron proporcionadas por Emma, experta en el tema).Cien parejas, entre quienes se encontraban Ernesto y Nilda, Felipe y Letizia, Vicente y Martha, Diego y Camila, Jacqueline y Valentino junto a muchos otros de la jai europea, chilanga y tuxtleca. Confrontar el próspero cuento de hadas con el infierno que refleja la estadística: de todos estos, más de la mitad ejercen y/o sufren violencia de su pareja.


Pieza 3: Liebestod sans tomorrow
Pieza musical. Una mezcla de diferentes canciones que hablan de la muerte por amor. Desde Liebestod (amormuerte, en un aleman literal) del Tristán e Isolda de Wagner hasta el "Acábame de matar" de El Recodo. Aunque la copia final quedó saturada, logró el objetivo de crear un ambiente y de romper ritmos y compases. La mezcla final la logré gracias a la ayuda de DJ Monra.


Pieza 4: Amor constante más allá de la muerte
Libro. Una autoedición, un librito de poemas de amor. Antología de poemas de amor y muerte. Francisco de Quevedo compartiendo espacio con poetas chiapanecos contemporáneos, un poco de siglo de oro, un poco de latinoamericanismo, un poco de todo, de estilos y escuelas disímiles, con la sola coincidencia de tratar el tema. En la portada, los amantes de Mantua (que son de Valdaro) y una impresión y refine de interiores que dejó mucho que desear. Pero bueno, se agotó, era regalado, uno por persona, con un tiraje de cien ejemplares. Quise que me ayudara a hacerlo Katherine, pero entre sus prisas y las mías, sólo le pudo echar una rápida mirada que al menos, no fue de reproche.


Pieza 5: El amor es más frío que la muerte (o ¡Sálvate tu!)
Video. Un trozo del Fando y Lis de Jodo, la secuencia del panteón, que recortada queda como un lindo videoclip de la canción "¡Qué bonito es un entierro!". Para no perder la concpetualización de la secuencia anterior (recortada) de un piano en llamas, decidí quemar la imagen hasta casi desaparecer los grises. Hecho con apoyo de Vj Monra.


Pieza 6: Hasta que la muerte los separe
Instalación. Un montón de corazones de cartón colgados. Como son de papel maché, queda una parte de periódico sin cubrir de pintura, que coincide con una nota roja del tipo "la maté porque era mía". Lo más absurdo del matrimonio es su fundamento legal, que tiene su extremo en eso que se ha dado en llamar "crimen pasional". Para los corazones conté con la extraordinaria ayuda de María, y en la selección de notas con el profesionalismo de Sandra, ambas, bellísimas, simpaticas e inteligentes.


Pieza 7: El regreso de María Cartones
Performance. Una representación muy particular de María Cartones, personaje ya mítico sancristobalense con toda una historia trágica de amor, violencia y muerte. Uno de esos performances donde no pasa mucho, pero se logran reacciones interesantes del público. No sé cómo convencí a Fernanda de aceptar hacerlo, pero aceptó. Y nos pusimos en chinga a ensayar, a planear, a buscar vestuario, a grabar los textos, a hacer ensayos generales a horas de la madrugada bajo la lluvia. Aunque eso de "pusimos" debiera ser primera persona, en femenino, si se pudiera conjugar así.


Pieza 8: Lecho de amor y muerte
Intervención. En la búsqueda de tocar todos los lugares comunes, me salí a la calle con mis dos modelos fetiche, los tiré al suelo mojado y tracé una línea de tiza alrededor de sus cuerpos, dejando en los adoquines la clásica silueta de la huella del muerto, pero con la salvedad de que siempre fueron en pareja. Las diferentes posiciones y los miembros cercenados fueron una excelente aportación de la pareja de modelos: KF y FH. Mientras dibujaba, apareció la policía, dos policías montados en una sola moto, pues alguien reportó que había habido un accidente y que una pareja estaba tirada enmedio de la calle. Al terminar, cayó la lluvia y nuestra intervención resultó más efímera de lo esperado (ni fotos se tomaron).


Pieza 9: Lo que dios ha unido...
Graffiti oculto. Trozos de condenas, de sentencias, que comparte buena parte de la humanidad. Escritos en tinta especial que sólo apareció cuando se apagaron las luces de la galería. Frases de la ceremonia católica de condena-contrato (con aquello de "hasta que la muerte los separe" que nunca dicen, pero en fin), la ceremonia musulmana de sumisión-venta y la civil epístola de Melchor Ocampo, tan vilipendiada, tan macha, tan poco comprendida. Fue más sencillo encontrar los textos y rayarlos en la inmaculada pared que montar la instalación eléctrica, en una ciudad como esta, con recursos eléctricos tan limitados.

Pieza 10: María Cartones reload.
Videoperformance. ¿Que es un videoperformance? me preguntaba un jovencísimo discípulo. No es grabar un performance en video. Es armar un performance para grabarlo. No se performancea (actua) para el público presente, sino para la cámara, para un público inexistente. Así que la idea era repetir el performance de María Cartones, que Ceci lo grabara, que lo editara en chinga y que lo proyectara en la galería casi al final del evento de inauguración. Por supuesto, no sucedió, y se pasó el video tal cual se grabó, con sus veinte minutos de duración, en lo que la María Cartones estilizada viajaba de Plaza Catedral al Studio Cerrillo.

11. Presentación de Leonardo y prólogo a Matrimonio y mortaja
Paratextos. Textos sobre el texto. Dos por encargo, que resultaron sorpresa. Alicia Gómez Andrade, escritora y huelguista poliamorosa, fue la encargada de presentar al expositor, con un texto llamado "leo artista, leo Leo" donde hace de la confesión íntima una anécdota, y del recuento de anécdotas y daños concluye un diagnóstico aventurado. Luego, para presentar la exposición, Favricio Huerta diserta en el "Prólogo a Matrimonio y mortaja", desmenuza, muy a propósito de algo que se decía "exposición conceptual" con la acostumbrada frialdad con la que suele llegar, con la mano en la cintura, al ser íntimo de los objetos, como si hubiera estado ahí en el momento de su creación, de su concepción.

12. Fuego, amor y muerte.
Metatextos. La crítica especializada. En El Heraldo apareció publicada una crítica de Magno Fernándes do Reis, con un título que en lo particular no me gustó: "Leonardo Toledo, contra la muerte, a favor de la vida" pero que ya el contenido y el análisis que hace de la expo dejan claro que no pretendía hacerme pasar como un antiabortista pendenciero, sino marcar la distinción, los desafíos, y claro, no puedo dejar de mencionar la brillantez. Me gusta sobre todo la parte donde dice " El artista explota bien las analogías cromáticas y equilibra en cantidades iguales la luz y sombra, evidenciando los cuerpos, las reglas sociales y las emociones". Cesarea Tinarejo (2) escribió un poema, una ecfrasis que escudada en el verso, devela y descubre los secretos mejor guardados. No sé como clasificar lo que escribe Tinarejo, éste, llamado simplemente Matrimonio y Mortaja, pasa del infrarrealismo al concretismo, de la descripción llana a la metáfora intimista, para terminar con una disertación acerca del texto de Favricio que bien pudo ser escrita por Horacio. Y es este último, Horacio Oliveira, quien flamígero y al mismo tiempo adulador, presenta su comentario llamado "Matrimonio y mortaja (bis)" —no en balde él y Tinarejo comparten espacio— dedicado a Claudia Huerta, la musa inspiradora. Un texto donde la acusación, la exigencia, el reclamo se vuelven contra su creador, que pide más sangre (1), mientras que la adulación y el halago, escondidos detrás de Mi timidez, se convierten en cortesía excedente, pues, parafraseando a Renee Zellwegger, "me ganaste cuando preguntaste "¿qué tipo de crítica te gustaría?".

(1). Confieso que al leer su apelación a la verdad imperfecta y sin subterfugios, de inmediato pensé en aquella iglesia del centro del DF, en aquella mujer que me miraba bajo su velo, en el coro detrás de mi —vestido de traje por única vez en mi vida—, en ese Leonardo a punto de llorar, no tanto por el sacrificio que implicaba ese matrimonio, sino por el veneno que corría por su sangre, que me haría despedirla seis meses después, con un guiño. Pero lo pensé sólo unos segundos, me ganó el temor a dejarme ver.
(2). Este asunto de los nombres, que se me confunden, entre diferentes mujeres que existen pero no... Cesarea Tinarejo, Cesarea Tinajero, Cesarea Tijerina, Cecilia Tijerina... me disculpo por la confusión, eso pasa cuando no se leen las cosas dos veces antes de publicarlas...