4.12.09

Soy un mal zapatista

Anecdotario ficticio y personal de un paso tangencial por el zapatismo

Una y otra vez, momentos importantes de mi vida fueron marcados por el zapatismo, una y otra vez intenté plantarme, hacer de mi un militante obediente, un adherente pegajoso e irreductible. Pero una y otra vez fracasé por azares del destino (y uno que otro azahar). Parafraseando a un Jaime (otro Jaime, apellidado Morrison, de la UCLA), no importaba la inteligencia o la sensibilidad con que lo intentara, indefectiblemente mi alma de payaso me obligaba a meter la pata en los momentos más importantes.

Uno: Tres estudiantes de comunicación de la UAM de paseo por San Cristóbal se cuelan a una reunión donde periodistas y activistas locales planean "La Jornada Chiapas". La contraseña para poder entrar fue: "Somos amigos de Amadito", aunque dos de ellos ni siquiera lo ubicaban de vista. No evitan preguntar sobre los enfrentamientos recientes de un grupo guerrillero con el ejército. "Si, los hemos visto, vienen y nos dejan sus documentos en la puerta, pero no hemos hablado con ellos". No preguntan más y se concentran en el asunto del nuevo periódico (que por aquel entonces era toda una referencia).

Luego, ya solos, los tres estudiantes se plantean la posibilidad de quedarse a apoyar el proyecto periodístico: "¿Para qué? dice uno de ellos, si se ve que aquí nunca pasa nada". Regresan a "la gran ciudad donde pasan las cosas" y no volverán a viajar juntos a ningún lugar. Tampoco habrá Jornada Chiapas, en buena medida por la vorágine de acontecimientos que vendría cuatro meses después donde varios de los presentes en aquella reunión se volverían protagonistas de las noticias pero también porque harían falta, por ejemplo, tres pares de manos de jóvenes comunicadores enjundiosos.

Dos: Una marcha sienta las bases de los que más adelante será el zapatismo civil, el zapatismo urbano. Miles (o más) marchamos, no en apoyo a la guerrilla sino con la esperanza de detener masacres en Chiapas. En los anales queda registrado que esa marcha detuvo la guerra. Una de las pocas marchas en la historia que ha conseguido algo concreto, heroico, trascendente. Es también la marcha de las siglas. Los jipis, los comunistas, los pacifistas, los estudiantes, los obreros, los partidos, los new age, todos juntos y todos con sus mantas y carteles identificándose. Éramos todos y todas, de todos colores, de todo signo, de toda fuente.

En Av. Madero, antes de llegar al Zócalo, leo que el periódico vespertino anuncia el cese al fuego —Salinas lo había ordenado, tres horas antes de la marcha—. Trato de decirles, de convertir esa marcha por la paz en una fiesta, celebrar el recule, aplaudir el fin de las balas. "Esta marcha no es de fiesta" me responde uno que contaba cabezas mirando su futuro. Todos, menos yo, quedan convencidos de que la guerra se detuvo después de la marcha, gracias a la marcha. Y cada vez que lo decía, la señora sociedad civil me odiaba más por poner en duda su fuerza y su poder.

Tres: La asamblea de la universidad elige a sus delegados a la Convención Nacional Democrática, que se celebrará enmedio de la selva. Alguien grita mi nombre. En un segundo pienso en el largo viaje, en el lodo, en el calor, en las horas y horas de espera, en las pulgas, en la terracería, en todo el trabajo y el "compromiso con la Historia" que tendría al volver. Pienso sobre todo en esa hermosa muchacha que no quiso entrar a la asamblea, que está a punto de decirme que si y que si me voy ahora seguramente me olvidará.

Rechazo el nombramiento. Recuerdo al menos otros dos que lo rechazaron (César y Noé). Los tres delegados elegidos en esa asamblea son ahora críticos alejados del zapatismo: Héctor desde su oficina del partido, Ana desde su empresa consultora de PEMEX y Pedro desde la redacción de su revista. La muchacha me olvidó, se casó con otro y tuvo un hijo tan hermoso como ella. Me sigo arrepintiendo, no por la decisión, sino por el viaje que no me aventé, el primer zapatour de la historia.

Cuatro: No participo en los cinturones de paz durante el diálogo, ni en Catedral ni en San Andrés. Hace unos días, en una fiesta, no pude participar de una conversación por no tener anécdotas que contar al respecto. Donde si me formé fue en la valla que recibirá a la comandante Ramona, para el Congreso Nacional indígena. Varias horas frente al Centro Médico, esperando el camión que la transportó de Chiapas al DF.

El primero en bajar fue Elorriaga, que algo dijo y de inmediato se armó el caos, todos quieren ver a la comandata. Empiezan los golpes y los gritos de "fuera la prensa": los fotógrafos de primera fila no dejaban ver a los vallistas. El show no es para hacer presencia en medios, no es para aumentar la resonancia de lo que se dirá en el congreso, el show es para que nosotros, los vallistas, podamos ver de cerca a Ramona. Escucho por primera vez la frase que define a esos profesionales de la seguridad zapatista: "Les sale el policía que todos llevamos dentro". Fue mi última vez como cinturón de seguridad.

Cinco: En la fundación del Frente (el FZLN) las palabras son fundamentales. Un grupo peleamos por la permanencia de un artículo en los documentos fundacionales, un pequeño y solitario texto que decía: "es necesario resignificar nuestro lenguaje". Discutimos, neceamos, argumentamos. Mientras eso hacíamos, por otro lado, un grupo logra la inclusión de la palabra "socialismo". André Bretón dijo una vez "17 derrocará siempre a 71". Esa tarde no pudimos.

Por la misma ingenuidad de imberbe resulté ser el primer "expulsado" del FZLN. No logré integrarme a un comité (obligatorio para pertenecer) porque no conocía a nadie, intente inscribir un comité yo sólo, donde el "al menos tres" lo completé con mi gata (Luka) y mi pez (Shpakinté); el comité se llamaría Olomtik. El de la mesa de registro me dice "No compañero, no es Olomtik, es Oventik", intento explicarle que el tsotsil y el tseltal tienen más palabras, le hablo del inframundo y de mi onda darketona. "Yo he estado en Chiapas y SÉ que se dice Oventik" me responde sin escuchar. El compañero no está para bromas y cuando se entera del gato y el pez se ofende durísimo y me pide no regresar a la calle Zapotecos hasta que aprenda a respetar la lucha. No precisamente de este modo, pero de muchos otros, los del Frente se irán quedando solos, poco a poco, hasta desaparecer. Yo de por sí estaba solo.

Seis: La primer consulta zapatista se hizo con el apoyo e infraestructura de una organización vinculada con la CIA. Yo formaba parte de esa organización y hasta hice mi tesis de licenciatura sobre ellos. Entonces podíamos pretender ser árbitros, votar por Cuauhtémoc, marchar con Andrés, llenar caravanas convencidos de ayudar, ir al concierto con tu kilo de frijol. Entonces todavía cuestionaba la redacción de las preguntas, el acarreo de consultados, la presión para que la gente de la calle respondiera preguntas de las que no tenía idea ni opinión (y Bourdieu al oído, susurrándome). Entonces no entendía nada.

Años después, ya fuera de la organización vinculada con la CIA, participé en la otra consulta. En las reuniones de coordinación (la coordinadora) estuvimos en muchas discusiones (desde una minoría ridícula) para que no se usara la consulta como estrategia partidista del movimiento urbano. Meses más tarde, seguiríamos discutiendo con las mismas personas, que de pronto eran también estudiantes de la UNAM. También ahí perdimos todos los debates y también ahí éramos minoría ridícula. La peor derrota, más íntima, fue cuando en la huelga, luego de varias broncas internas entre nosotros y los otros, el sub Marcos mandó una carta dándole su apoyo a los segundos. Todavía no entiendo nada de lo que pasó en aquel entonces.

Siete: Febrero y Zedillo nos sorprendieron con el miedo. Fuimos a las ventanas y a las puertas a quitar propaganda, consideramos esconder videos y libros —esas eran las pruebas contra los recién encarcelados—. No lo hice, porque como siempre dije "¿Nosotros qué?, no tenemos nada que ver." Los balazos habían sido una confusión, como lo habían sido siempre. Ni siquiera The entertainer al teléfono me hizo cambiar de opinión. El resto comenzó a mirar por encima de su hombro.

Con miedo y todo volvimos a marchar. El contingente de la UAM era más nutrido. Competían por compartir una parte de la historia de un nuevo personaje: Podrá haber estudiado en Filosofía de la UNAM, pero dio clases en la UAM. Un tal Témoris inventa una consigna ñoña: "Marcos fue mi profe". Basados en la información de la PGR legitiman un personaje que debíamos negar, un personaje que era invención de Zedillo. En esa lógica Alfredo, Linda, Diego, Pedro y yo hicimos nuestra manta: Marcos no es uno, somos todos. "No cabe esa frase, hay que acortarla", dice Alfredo. Queda "Marcos somos todos". Luego, ya en la marcha, la frase pasa de boca en boca y de contingente en contingente, trasciende el tiempo. Más que ser adoptada, fue adaptada, el "Todos somos Marcos" estaba más en la lógica de la figura idolatrada y la masa que le apoya (¡Todo lo contrario de lo que queríamos decir!). Un detalle semántico que nos impide reivindicar su creación.

Foto: Ricardo Cruz Orea. Publicada en el libro "EZLN, otro mundo es posible.
Memoria de 12 años del movimiento zapatista en México"

Ocho: Fox hablaba, los zapatistas marchaban al DF y yo planeaba una boda (la mía). Acomodamos la fecha para poder llegar a la ciudad de México el mero día en que entrara la caravana y no perdernos el momento histórico. Cuando ya estaban listas las invitaciones me enteré que habían cambiado la fecha. Cambié la fecha de la boda. Cuando estábamos por terminar las nuevas invitaciones volvieron a cambiar la fecha de arribo al Zócalo. Volvimos a cambiar la fecha del casorio. Fox seguía hablando.

La boda sucedió. A pesar de estar en territorio hostil (el mismo Marcos tuvo que pedir permiso para pasar por ahí semanas antes) hubo suficiente Che Guevara y suficiente trova como para no sentir defección. Todo fue de acuerdo a lo planeado y al otro día, crudos y desvelados, salimos 20 personas en tres autos con dirección al DF para recibir a los comandantes en su entrada triunfal a la capital. Fuimos rápido y casi no tuvimos tráfico íbamos emocionados, cantando himnos y toda la cosa. En la entrada al DF prendimos la radio y escuchamos la voz de un reportero: "…la caravana zapatista va de regreso a la ENAH, luego de que esta mañana la comandancia decidió adelantar cuatro horas la concentración en el Zócalo, que registró un lleno total".

Nueve: La otra campaña comenzó en mi casa. No es exactamente cierto, pero me gusta decirlo así. Era el fin de octubre y todas las actividades otracampañísticas empezarían el 1 de noviembre. Pero un grupo de activos residentes de sancris decidieron empezar antes y por alguna razón que desconozco su primer acto fue a cuadra y media de mi casa. Ya que estaban ahí ayudé un poco con el montaje y esas cosas. Los discursos preparados para la ocasión me daban hueva. Luego la otracampaña se convertiría en esa vergonzante contracampaña autoboicoteadora, pero luego. Ese día iban contra todos los partidos y candidatos.

Cuando acabó el acto, invité a la comitiva a tomar un vaso de agua a la casa. Mi vecino el policía vio como los "zapatistas" entraban a mi casa. "Pasen a la sala mientras les sirvo" dije amablemente. Cuando regresé con el agua tenían varias preguntas y comentarios: ¿Por qué tienes tantos controles remotos? ¿Toda esta casa es nomás para ti? ¿Cuántos pisos tiene? "Está chida tu sala, con alfombra y todo". No recuerdo que respondí pero terminaron su vaso de agua, se levantaron y se fueron. Quise decir que nada de eso era mío, que yo sólo cuidaba la casa; quise decir que me gustaba coleccionar controles aunque sólo uno sirviera, pero no dije nada porque me sonaba a justificación barata con quien no la había pedido. No me volvieron a invitar a ningún otro acto.

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El otro día salí a la calle, saludé a mi vecino el policía, caminé a mi trabajo (que es un lugar del gobierno y proimperialista y de la CIA), y ahí, frente a la secundaria coleta donde estudié, me di cuenta de que nunca lograría ser un zapatista (de los civiles, de los que nomás apoyan) con plenos derechos de voz, descalificación y obediencia. Entonces me di cuenta de que no quería serlo, de que me gustaba más no serlo, que quería apoyarles cuando sintiera necesario, aprenderles todo lo posible, votar cuando yo quisiera y por quien sea, no dar ni pedir certificados de buena conducta, mirar hacia afuera y pensar pa' todos lados.

"Soy un mal zapatista" dije sonriendo y seguí caminando.

15.11.09

Bloqueo

En cierta forma me gusta. Esto de sentarme a escribir y no lograrlo me hace sentir como todo un profesional.

30.7.09

Irregular


Irregular es lo que se desvía de la norma; lo que se cuestiona, se señala, se desecha.
Algo que no se acepta tan fácilmente.
Aquello que por su condición adquiere un valor distinto, casi siempre menor.
Ingrid Hernández

Mucho se puede jugar con las significaciones de la palabra irregular. Partimos de la regula, la regla.

En la escuela de mi hijo tienen una materia que se llama “filosofía para niños”. En una reunión que tuvimos hace poco la maestra dijo que una de las primeras cosas que les enseñaba era la estética. “Les he enseñado que la estética es el estudio de lo bello y aprenden a distinguir lo que es bonito de lo que es feo”.

Es apenas su primer año. Le falta aprender mucho de esa distinción entre lo bonito y lo feo, que se lo seguirán enseñando en la escuela, en los medios, en la literatura, su padre y su madre, sus amigos, sus paseos. No hay modo de sustraerse a ello, no hay transubstanciación, de ninguna manera cuando acuda motu propio a alguna exposición o compre un libro con su primer sueldo podrá acercarse a cualquier manifestación estética honrando a Kant y sus seguidores en una contemplación desinteresada y pura. Contemplará desde donde es, desde donde le han enseñado, buscando afirmar esa diferencia, esa distinción que le enseñaron desde primero de primaria: lo que me gusta es bonito, lo que no me gusta, es feo.

El inventor del capitalismo cultural, Pierre Bourdieu, en la introducción del libro “La distinción” lo decía, menos claro pero más legítimo: “el arte y el consumo cultural están predispuestos, consciente y deliberadamente, o no, para cumplir una función social de legitimación de las diferencias sociales”. Para él, toda esta afirmación de lo bajo, de lo vulgar, de lo kitsch, de lo naco, de lo sucio y feo, o su contrario, la alabanza frente a lo bello, lo logrado, lo fino, en fin, todo lo que a los ojos de la maestra de filosofía para niños es lo “estético” es una forma de afirmación de la superioridad.

La mirada detrás del objetivo determina lo que nosotros, el público, podrá mirar de determinado lugar, momento, persona o emoción. A partir de ahí sucede nuestro einfuhlung, nuestro momento de sensación verdadera, que se estructura no a partir de un encuentro sagrado entre la obra y la mirada, sino desde un proceso de decodificación socialmente establecido a partir de código culturales compartidos.

A lo que vamos: aquellos que se enfrentan a la fotografía de Ingrid Hernández, específicamente la serie que se publica en el libro “Irregular”, transfieren todos estos criterios desde diferentes espacios de consumo: lo que podemos saber de arquitectura, del medioevo a Gaudí o Frank Lloyd Wright, del bajareque al tabique y tabicón, lo que podemos saber de fotografía y plástica bidimensional, composición, instante decisivo, oportunidad y narrativa, hasta lo que podemos saber de normas editoriales, calidad de impresión, tintas, hojas en banco…

Lo que me gusta de sus fotos es que no veo esa pretensión de la fotografía del siglo XX de exaltar la pobreza, de rescatar dentro de la miseria aquello que nos puede resultar agradable a la vista. La apuesta narrativa se integra a su entorno, se presenta desnuda, apresurada, sin decorado ulterior ni búsqueda del goce transterreno. Se presenta desnuda, cruda, sin sal ni pimienta. No son fotografías "bonitas".

No hay figura humana, no hay rostros, no hay cuerpos. La deshumanización del arte de la que hablaba Ortega y Gasset tendría aquí un ejemplo al dedillo. Sin embargo las personas están ahí, las historias detrás de los palets, la mochila del niño, la muñeca de la niña, los diablitos… no hacen falta los rostros porque en su ausencia reconocemos y reconstruimos historias.

De la ciudad perdida al asentamiento irregular queda lingüísticamente claro lo que visualmente es evidente: son territorios externos y ajenos, fuera de la norma, fuera de la ley, fuera del tiempo y fuera de las fronteras, pues resulta difícil notar el brinco entre Tijuana y Bogotá, por no decir imposible.

La transgresión de la regula no es sólo en cuanto a la propiedad del terreno, sino sobre todo en cuanto al uso y apropiación de la materia, y esta transformación continua la narrativa y la interpretación, abre posibilidades de lectura que le da sentido a la obra fotográfica. Colchones que se convierten en trinchera patriótica, palets que se vuelven muros y llantas que se tornan escaleras, asientos de microbús que constituyen salas.

No quiero caer en el asombro pequebu, en la sorpresa del ajeno frente a la solución necesaria. La primer foto de Ingrid que me lo advirtió: un periódico la publicó para promover el libro, hace algunas semanas. Una escalera de llantas integradas a un muro cavernoso nos conducen a una barricada de diferentes elementos maderísticos, puerta de closet, tabla de cimbra, caja de embalar, plataforma de carga… todos juntos conforman la entrada a una casa (así se llama la foto). Y en ellas hay escrito un letrero: “propiedad privada, no pase”. Una cadena y un candado reafirman lo escrito a pesar de encontrarse junto a un enorme hueco.

“Qué chistoso” me dijo alguien que pasaba. Seguramente lo mismo que pensó el editor del periódico para elegir esa foto para la nota. Qué exótico, qué loco. Resulta difícil concebir la noción de casa fuera de nuestros criterios. Pero la propiedad privada aún en asentamientos irregulares sigue siendo privada. El valor de los objetos, así sean reproducciones chinas o peltres cochambrosos sigue siendo el mismo, cargado de sentido y de pertenencia. Recordé lo que otra persona me dijo cuando en alguna inundación de por acá comentábamos una nota que reseñaba cómo habitantes de colonias igual de irregulares se negaban a abandonar sus casas por miedo a que les fueran a robar “Qué pueden tener de valor ahí” dijo, “mejor que salve su vida”. Eso estaba haciendo, pero no lo podíamos entender.

Probablemente a muchos nos resulte difícil reconocer, aceptar que detrás de ese muro construido con cajas de cartón duerme una persona, y entraremos al universo que presenta Ingrid en Irregular como ajenos, como turistas que gracias a ella podemos pasear por un lugar donde jamás caminaríamos por gusto ni curiosidad. Y le agradeceremos sus mirada, su arrojo, el valor demostrado por adentrarse en ese mundo ignoto. Después de eso nos detendremos en cada una de las fotos y haremos comentarios sobre composición, marca de cámara, tipo de impresión, encuadre, o podríamos señalar que la foto de las sillas rojas parece, o que la del refrigerador se sale, o la distancia epistémico entre el tapiz de la yegua y la foto frutal. Y con ello lograremos establecer la distinción entre la vida irregular y el caos de nuestros rincones y nuestras reproducciones de Picasso. Y así, una vez más, estaremos a salvo.

22.6.09

19.6.09

Llueve en San Cristóbal

"Estas estampas nos enseñan: la lluvia divide a los hombres en tres clases. Unos quedan al abrigo en su casa. Otros tienen que caminar a la intemperie. Están expuestos a la furia del elemento. Un tercer grupo camina bajo la lluvia, previsto de paraguas.


En el poyo del zaguán están sentadas dos mujeres. Un chamaquillo en cuclillas delante ellas. Una de las mujeres viste un güipil. Se refugiaron ahí porque afuera el cielo está lloviendo. No tienen paraguas.
En la ciudad vive un paragüero. Cuando empieza a llover, dice: Bendita el agüita. ¿Adivinas, porque habla así?."

José Weber
Imágenes de San Cristóbal (para sus párvulos)
Editorial Fray Bartolomé de Las Casas, 1981

12.6.09

Marcha de grafiteros, 10 de junio de 2009


"Somos jóvenes y contrario a lo que se cree somos conscientes, creativos, artistas, solidarios, inteligentes, autónomos, y estamos hartos del sistema capitalista que trata de pasar sobre nosotros, llamándonos vagos, delincuentes, violentos, usando la policía para intimidarnos".
Mensaje leído al final de la marcha.


"Ya vamos llegando/y Mariano está temblando"


El arte no es crimen


“…les hacemos saber que si dañan edificios, bola de bandidos lo van a pagar, porque son una banda de delincuentes… así como ustedes lo hacen a escondidas, les vamos a partir la madre en el anonimato”.
Anónimo atribuido a la presidencia municipal, 9 de junio.


“Si yo tengo un hijo que no esta dentro de la ley, yo mismo la encierro, porque yo quiero un hijo de bien para la ciudadanía”.
Sra. Sofía López Hernández, ciudadana sancristobalense


"Cuando hay ignorancia no hay tolerancia"


"Es momento de despertar y hacerle ver a todos que no hay que luchar contra la juventud, no somos enemigos, somos parte de la comunidad”.
Conferencia de prensa. 8 de junio de 2009

"La juventud no es mala, no debe ser domesticada ni moldeada a nuestro gusto, no es rebelde es inquieta, es joven, con energía, y se resiste a tanta basura impuesta por el sistema y por la televisión. A cambio recibimos engaños, piedras, humillaciones, insultos, golpes y balas”.
Conferencia de prensa. 8 de junio de 2009

Más fotos

3.6.09

Nombrar el mundo

"Los límites de mi mundo son los límites de mi lenguaje", dijo Wittgenstein. En realidad dijo "Die grenzen meiner sprache bedeuten die grenzen meiner welt" lo cual significa otra cosa, pero una traducción no literal nos ha permitido darle al lenguaje y al mundo posibilidades otras, más aplicables a un contexto social donde la posesión de herramientas discursivas va emparejado con el ejercicio del poder y por tanto, de la significación.

En la propuesta del cabildo sancristobalense de sancionar con multas a los grafiteros hay una línea que llamó mi atención desde el principio: "últimamente se han incrementado de manera irracional las pintas (llamadas erróneamente graffiti) en diversos inmuebles tanto públicos, como particulares" la cual es digna de análisis —que espero algún día alguien haga.

Por un lado el incremento irracional, que implica la posibilidad de un incremento racional, basado, por supuesto, en criterios de medición inexistentes, subjetivos, emocionales, por tanto, irracionales. Un mise en abîse delicioso.

Otra es el haber hecho la contraposición de público con particular, en lugar del más común privado. La respuesta podría estar en el habla, pues en Chiapas tod@s sabemos que privado es lo mismo que desmayado o inconsciente (igual que el "recto" se usa en lugar del "derecho", sea por una analogía con los productos de dicha facultad o bien una distinción geométrica, pues en este lugar el derecho casi nunca está libre de torceduras y vericuetos).

Pero lo que me resulta más interesante es la afirmación de que hay algo lamado pintas, a las que erroneamente se les llama graffiti. Ahi se detiene la especificación, no hay más líneas donde definan sus conceptos, no hay una descripción "correcta" de lo que si es el graffiti y por supuesto, tampoco se nombra a aquellos que llaman erroneamente a las pintas. Es pedir demasiado.

La distinción entre pinta y grafiti es algo que se discute desde hace tiempo. En casi todos los casos con la intención de ubicar al grafiti en el territorio del arte y la expresión individual, para dejar a las pintas en el fangoso territorio de la política y las expresiones sociales. Estas definiciones son las mismas que ubican a 1969 como año cero, al Taki 183 como fundador y a Nueva York como la ciudad que lo vio nacer. La escuela gringa de fulanito was here.

Sin embargo, en los ochenta, mientras en las ciudades estadounidenses los crews se conformaban en una búsqueda incesante de convertirse en figuras reconocidas y alcanzar estatus, en la ciudad de México las pintas de las bandas formaban parte de la lucha encarnizada de los clanes por el control de territorio y en donde cualquier línea en una calle ajena era una manifestación más de una batalla a muerte.

Dotados de una herencia visual más rica, más vasta y diversa, los pintores y escritores callejeros de México complejizan las definiciones y distinciones entre pinta y grafiti. Norte y Occidente sumergidos en la imitación importada del tag y el bubble, Sur con discursos anquilosados y repetitivos de "patria o muerte" y un centro colindante abrevando del rock y el 68.

En San Cristóbal de los 2000, donde convivían manifestaciones declarativas como "gora euzkal herrería" con "ponemos las palabras donde faltan las ideas", cada una con múltiples dificultades de recepción e intentio, apareció el esténcil, como una manifestación sintetizadora, donde se conjuga la expresión artistica con la declaración política o de principios éticos. Al mismo tiempo creció y recibió impulso la creación de un grafiti menos comprometido, más cercano a la expresión y dinámica global, aparecieron (o se empezaron a nombrar así) los crews, el breakdance y los dj's.

Entre tod@s tomaron las calles. Nunca de acuerdo, con diferentes objetivos e intenciones.

En la declaración del cabildo sancristobalense, al transformar toda la expresión callejera en una sola, al establecer la distinción pinta-graffiti, logró dos cosas: unificarlos, reunirlos y organizarlos por un lado y por el otro, en una versión cuáchalas de Humpty Dumpty, transforma expresiones asépticas de simple reconocimiento individual y competencia, en "pintas", en manifestaciones políticas ilegales —que supongo por los hechos y declaraciones que hemos visto, que las asumen como adversas—.

Nombrar el mundo no lo crea, nos permite distinguirlo, separarlo en las partes que alcanzamos a reconocer. Es al nombrarlo que conocemos de las dimensiones, es al nombrarlo que en lugar de una superficie plana y caótica podemos distinguir mesa, silla, mantel, vaso, vela, persona. En los muros de San Cristóbal, donde unos ven firmas, expresiones, trazos, otros ven manchas, debido, sin duda, a los límites de su lenguaje. Los pequeños Humptys pueden seguir creyendo que su limitado poder hará que las palabras signifiquen lo que ellos quieren.

2.6.09

Sobre el graffiti como arte

En estos días de discusión alterada permanente sobre la condición legal del graffiti, me he topado más de una vez con amigos y conocidos poniendo en duda su pertinencia artística. Frente a cada argumento contundente que remata con un "...además, eso ni es arte" imagino estar hablando con un experto de principios del siglo pasado frente a cualquier expresión de las vanguardias, al igual que cuando personas de mi aprecio dicen "los graffiteros se merecen la cárcel" tengo un deja vu ochentero, cuando mucha gente decía respecto al sida: "se lo merecen por putos y promiscuos". Ignorancia categórica, xenofobia disfrazada de buen gusto y una percepción respecto al arte bastante reducida. En un país donde los artistas son representados por la "normal" Galilea Montijo, eso es comprensible.

Hace unos años, en un homenaje que le hicieron en Tuxtla a Carlos Jurado, alguien del público le preguntó si creía que la fotografía podía ser considerada arte (no cualquier alguien, el que preguntó es nada menos que ¡dueño de una galería!). En lugar de regañarlo como minutos antes lo había hecho con el director del Centro de la imagen, el maestro Jurado procedió a darle una clase, explicándole qué es la composición y otras obviedades, que nos dejaron a todos satisfechos.

Pasa que quisiera un poco de esa claridad, de esa paciencia cuando se discierne sobre el grafiti y el street art. Explicar respecto al trazo, los bocetos, las superficies, las sombras, los estilos... Mucha paciencia.

Pasa que con estos adoradores de la estética del block, de los que se solazan y extasían frente a muros monocromáticos, defensores de los sublimes grises del tabique, cualquier cosa diferente a lo que sus ojos han visto todos los días de su vida suele resultar chocante. Explicar entonces el largo camino desde los tags al abstracto, de las bombas burbujeantes al trhow up vomitador, o clavarme en las sutiles diferencias entre el wild style, el wild style dinámico, el wild style estático, el semi wild style y el hiper wild style o California style. O bien, hablar de la paradójica cercanía estilística entre el dirty y el orgánico.

O de pronto, imaginar que podríamos estar hablando del post-grafiti y sus ejemplos más acabados en las calles de San Cristóbal.

No podría. Por la falta de paciencia y por la falta de conocimientos. Pero hace falta que alguien lo diga.

Y nada muy elaborado. Nada de entrar a discusiones profundas. No se trata de convencer del estatus de arte de ciertas manifestaciones grafiteras que ni siquiera se lo cuestionan ni lo intentan. Para qué discutir sobre técnica-expresión-práctica-permanencia-universalidad o cualquier otro de los conceptos-discusión del arte. Vamos a lo mundano: el mercado y sus espacios de cotización.

Para much@s sería suficiente la lista de museos y galerías que han presentado exposiciones, desde los del United graffiti artists (1975-Nueva York), la de Arte di frontera en el Palazzo delle esposizioni (1984-Roma), o las de Street art que ha hecho el Tate de Londres en esta década. Más de cincuenta exposiciones en todo el mundo en lugares reconocidos (y caros). Instituciones que legitiman una expresión que no lo pide ni lo requiere.

Y si, ya sé que en las grandes capitales del mundo todo está permitido. Pero en México también han habido importantes exposiciones, una en la UAM de Maréchal y otra en el Museo de la Universidad Autónoma de Baja California en el 2005. Este jueves, sin ir más lejos, el IMACP inaugura una expo en la que varios de sus participantes abrevaron y aprendieron sus técnicas en la mera calle y a golpe de spray. Sin olvidar, por supuesto, la participación de Luther Blisset (el de Sancris, no los otros miles de Luther Blisset) en la galería Studio Cerrillo, también en esta década, en esta ciudad.

Como ya sé que nada de esto será suficiente argumento para muchos, ni siquiera entraré a detallar fechas, estilos, precio de las piezas ni nada.

Aunque, pensando en los precios...

En el año 2001 un inglés (de Bristol, para ser preciso) anduvo turisteando por San Cristóbal. Venía en una caravana y en sus ratos libres se puso a pintar sus esténciles. Pintó varios, y los firmó: Banksy. Un señor, muy dueño de sí mismo y de su fachada, mandó a uno de sus empleados a borrar "esos garabatos que afean la ciudad", y así, cambió un Banksy por una mancha de pintura. En otra calle, un gringo que iba pasando tocó a la puerta de una casa también estencileada por el mismo sujeto, salió una viejecilla y el gringo le propuso un trato: le daba ese pedazo de pared y a cambio él se encargaría de que la remozaran y la dejaran del mismo color que antes. La viejecilla aceptó encantada. El gringo tiene un pedazo de pared de San Cristóbal con un Banksy estencileado en ella. No se lo quitó a la viejecilla, se lo quitó a las calles de San Cristóbal.

En febrero de 2009, Sotheby's puso a subasta tres piezas de un inglés, el mismo inglés, Banksy. Los precios de salida iban de los 11,000 a los 45,000 euros. Ojalá que la viejecilla de El Cerrillo y el señordueñodesímismoydesufachada no se enteren nunca.

Esténcil de Banksy en San Cristóbal. Foto de Michael Ramallah

29.5.09

¿Quién mató al Burla?

Del viejo oeste

El alcalde de San Cristóbal, un tipo rústico, de familia de mineros-albañiles, en guerra permanente con indios y forasteros, decidió que la mejor manera de acabar con los problemas de su pueblo era ofrecer recompensas en contra de pintores-escritores, pues lo que hacen, él no lo alcanza a comprender y por ello decidió ponerlos tras las rejas. "Son criminales" dijo, "sólo hacen rayas y garabatos".

Su escaramuza ha tenido éxito: El vigilante de un hotel abandonado sorprendió a alguien escribiendo su nombre en la pared. Tomó su revolver (Smith & Weson calibre .38) y disparó. Cuando se aseguró de que el criminal estaba muerto se sentó a esperar su recompensa.

El pintor-escritor famoso por su audacia, Víctor Martín Penagos Estrada, tenía 16 años. Su crimen fue pintar los muros de un edificio en ruinas. El alcalde, mariano díaz ochoa, ahora tiene un enemigo menos. Y un vecino menos, pues el niño asesinado vivía a unas cuantas calles de su casa, de su mismo barrio, de su misma gente. Ahora su guerra es contra tod@s.

Foto: Diario de Chiapas

La versión de un taxista

Mire, ahí es la casa del chavo que mataron. Acabábamos de pasar por la unidad administrativa y por el "palacio" de justicia, estábamos enfrente del cuartel militar. La calle estaba repleta de gente, la gran mayoría chavillos de secundaria y prepa. Una lona los cubría del sereno nocturno. Me pregunté si Mariano, como persona educada que es y vecino orgulloso de su barrio, acudiría a dar el pésame.

Fue ayer, como a las doce y media. Yo estaba empezando mi turno cuando vi que ahí, frente a Ceramat, había muchas patrullas que no dejaban pasar a nadie. Me fui a dejar mi pasaje y luego regresé. Le pregunté a un mi primo que trabaja en la municipal y me dijo que habían matado a un grafitero. Luego, en la tarde escuché las noticias y ya estaban diciendo que se había metido a robar y que por eso le habían disparado.


¿pero entonces, fue la policía o la seguridad privada? No, fue el velador. ¿Y por qué un velador anda con pistola? preguntó una voz ingenua que salió por mi boca. ¿verdad? Eso es lo que digo yo, que tiene que andar con una pistola. A toda la seguridad privada le dan su gas, su macana, pero no una pistola. Y seguro no tenía permiso para traerla dijo ahora una voz ñoña que no reconocí pero que igual se articuló en mi lengua. Además, parece que primero le puso una madriza, y luego, ya en el suelo, le disparó primero en el cuello y luego en el pecho.

¿Todo eso nomás por pintar? Pues es que imagínese, la gente que se pasa días decorando su fachada, que se gasta su poco dinero en la pintura, y que al otro día ya esté toda rayoteada. Pues si, deben de sentir coraje, pero es sólo un poco de pintura, en cambio quitar una vida... Eso si, una cosa es la pintura, pero una vida es una vida.



La misma justificación la encontraría muchas veces en los siguientes días: "Para qué andan pintando" "Se lo buscó" "Eso les enseñará" "Qué bueno, así la ciudad estará menos fea". Frente a lo terrible de un civil armado que mata a un menor de edad, la justificación de muros pulcros les parece sensata. "Yo daría las toneladas de pintura que me hubieran pedido" dice su madre, Virginia Penagos, "pero no me lo hubieran matado. Mi hijo sólo tenía 16 años".






¿Quién lo mató?

16 años. Estudiante del COBACH 11, jugador de americano (de los Buhos), grafitero (escritor) que junto con Hakro, Gope, Relek, Agme y Skat conformaban el crew 3S. En estos días no se habla de otra cosa en secundarias y prepas. Muchach@s cabizbajos, asustad@s, enojad@s pululan por la ciudad. Cientos fueron a su velorio, más de mil a su entierro. Los más furiosos dicen que esperarán que el velador salga de prisión para buscarlo y darle su merecido.


El velador es sólo un verdugo. Muchas manos, muchas voces le ayudaron a disparar, cómplices.

  • La patrona. Cesar, velador del hotel Maya Quetzal, invita a su hermano a trabajar con él. Le da una pistola. ¿Requisito para ser contratado? ¿Disparar contra los intrusos habrá sido una orden? "Si se pierde algo, tu lo pagas" le pudo haber dicho. Empleados armados, un asesinato en su propiedad y nadie ha hablado de ella. Si logró cambiar la versión de la policía, si es capaz de sembrar coditos de cobre como evidencia irrefutable, seguramente sus lazos con el poder son más grandes que su mal gusto arquitectónico.
  • El municipio. El cabildo, casi por unanimidad, aprueba una propuesta del presidente municipal redactada en estos términos: “…últimamente se han incrementado de manera irracional las pintas (llamadas erróneamente graffiti) en diversos inmuebles tanto públicos, como particulares; por lo que, somete a consideración del H. Cabildo, la siguiente propuesta: implementar una sanción pecuniaria a quienes se les sorprenda realizando pintas en inmuebles tanto públicos, como particulares, siendo ésta por la cantidad de $20,000.00 (VEINTE MIL PESOS 00/100 M. N.), otorgando una gratificación de $5,000.00 (CINCO MIL PESOS 00/100 M. N.), a la persona que denuncie y/o detenga con hechos verídicos al responsable de estos hechos. (1)
  • Mariano. Solo sabe gobernar en guerra, en autoritarismo, en alarde. En su anterior gestión fueron los "extranjeros", después de su reelección fueron los indios, los zapatistas a quienes pretendió desalojar de la reserva del Huitepec. Fracasó. Buscó un enemigo de su tamaño y se fue contra los pintores callejeros. Otra vez, no midió las consecuencias. Probablemente, ahora si, las pague.
  • Los medios locales. Varios locutores, columnistas y entrevistadores formaron un coro para apoyar al presidente: "Ya es hora de detener la destrucción de nuestra ciudad", "Qué bien que se aplique mano dura contra estos delincuentes". El clima de linchamiento, sin duda, pasa por las cabinas de radio.
  • Emmanuel. Es que creo que este senil cantante es otro que debe estar satisfecho. En abril pasado, sin motivo aparente y como leyendo un guión, dijo a los comensales de la Comida del recuerdo, que él amenizaba: "Quiero pedirles un favor, por qué no meten al bote a todos aquellos que andan pintando las paredes de las casas y monumentos de San Cristóbal de Las Casas". Los aplausos no se hicieron esperar. Sobre todo de una mesa al fondo, donde la familia Díaz le entraba duro a los tequilas.
  • Los INAHptos. En las oficinas del INAH te recibe una mujer que no te mira a los ojos porque se está pintando las uñas, sin la menor idea de lo que siginifica patrimonio, pero que sabe de memoria las restricciones dictadas por restauradores y arqueólogos de ciudad capital. Saben de sus multas, pero nunca se les ha ocurrido un programa permanente de educación y apreciación de monumentos históricos. Esta muerte y las de Chincultik, pasaron por la misma ceguera instalada en estos escritorios.
  • Todos los demás. Los comerciantes preocupados por el turismo, los extremadamente ignorantes responsables de la cultura en la ciudad y el estado, l@s que construyen explicaciones de gabinete, l@s que buscan soluciones al "problema" del grafiti pidiendo por favor espacios a las mismas autoridades que lo han criminalizado, los que lo califican de "vicio", y tod@s nosotros, que miramos impasibles como se gobierna una ciudad con las patas y que somos incapaces de leer los muros, que gritan sin parar.

Stencil de Hakro. Foto de Luis E. Aguilar

Notas:

(1) Citado en un comunicado —Criminalización de la juventud en San Cristóbal de Las Casas— que publicaron los grupos que están organizando el foro "Graffiti, juventudes y resignificación del espacio público": Melel Xojobal, Inicia, Grafitiarte y la Red por lo derechos de la infancia en México.

Referencias:

Velador asesino (Diario de Chiapas)
Abatido a balazos (Fredy López en Expreso Chiapas)
Lamentan muerte de joven grafitero (Nota de Carlos Herrera en Cuarto Poder)
Será leyenda urbana (Nota de Amalia Avendaño en Expreso Chiapas)
Ciudad asesina (Columna Recoletos, en Expreso Chiapas)
Vigilante caza a grafitero en Chiapas (Nota de Hermes Chávez en Milenio diario)
Asesinan a joven escritor de grafiti (Post de Michael Chamberlain en Alas de colibrí)
Muerte de un grafitero (Comunicado del JULE en Callejeros)
Sepultan a menor baleado
Cárcel a grafiteros (Nota de Jorge Pinto sobre la Comida del recuerdo en Diario de Chiapas)

16.5.09

Crónicas del encierro: 2. El mundo desde la escafandra


En Le scaphandre et le papillon, Jean-Dominique Bauby narra su encierro.

Síndrome del encierro tenía. Como se dice, "en pleno uso de sus facultades mentales", pero sin poder hacer uso de su cuerpo a voluntad. Podía respirar, escuchar, mirar, pensar. Sin poder mover más que el ojo y el párpado izquierdos.

Foto de Jean Dominique Bauby publicada en The New York Times

[Aún así escribió un libro. Una asistente le recita el alfabeto y él parpadea cuando pasa la letra correspondiente. Pienso entonces en ciertas personas que no logran terminar su tesis, o su novela, o su proyecto, o que escriben correos de media cuartilla...]


Síndrome de enclaustramiento. La Secretaría de salud nos manda a nuestras casas, prohibido tocar, prohibido besar, prohibido andar por las calles. Nos encerramos en casa. A consumir información tratando de entender lo que pasa, de perder el miedo, de saber si ya viene, si ya nos toca o si nos salvaremos. La tele, el internet, la radio. Sólo podemos mirar hacia afuera por estas ventanas. Imaginar que allá afuera un virus volador amenaza nuestra existencia.

Foto: Chin, esta si no me acuerdo de donde la saqué

Síndrome de cautiverio. Bauby estaba atrapado en sí mismo. Su cuerpo era una escafandra, un traje pesado que lo retenía, lo hundía y que necesitaba tubos para poder respirar, con sólo una pequeña ventana para ver el mundo. Tenía que apelar a los recuerdos, a la memoria, a la fantasía, para poder sentirse vivo. Ahora que escribe siente de nuevo, puede hablar de los amigos que le visitan, de la enfermera que le cuida, de sus recuerdos. Escribe —no escribe, dicta— para vivir.


Locked-in Syndrome. Enterrado vivo. Me gusta pensar que por la definición de vida pasa la transformación voluntaria del entorno (ese es mi argumento al menos en discusiones alrededor del aborto). Los comentaristas de la prensa dicen que la reacción de los mexicanos encerrados es de la misma magnitud que en aquel mítico (por sobredimensionado) despertar de la sociedad civil del 85. Imposible. Aquello era movimiento, compartencia, apoyo mutuo. Esto es Sálvese quien pueda. Nadie se mueva. Si te mueves te quebro. Muertos en vida por dos semanas. Los muertos no se enferman.

Foto: CNN-Expansión

Síndrome de encerramiento. Bauby quería escribir El Conde de Montecristo en versión actualizada, con una mujer como protagonista. Esa era su pretensión como editor de Elle. Como tetrapléjico, afónico y anartrico sólo se vuelve otro personaje de la misma novela: Noirtier de Villefort, amigo de Edmundo Dantes que se comunica con el movimiento de sus párpados y así logra sobrevivir, abriendo y cerrando los ojos. Si hubiera elegido ser Joe Bonham nada sabríamos de él.

Fotograma de El conde de Montecristo, versión 1908



Síndrome de desaferentación: Desaferentados. Defenestrados. Desafrentados. Narrar el encierro. Mirar el mundo desde una ventana sin poder moverse. Feisbukear todo el día para saber que los demás están haciendo lo mismo. Ver la tele para saber que le mundo, allá afuera, pierde su lógica —ayer eran más muertos que hoy—. Consultar los periódicos esperando no ser parte de la noticia. Mirar las fotos de los amigos para descubrir que hasta San Judas Tadeo tiene miedo. O reenviar correos que develan la verdad oculta detrás del virus. Todo desde una ventana luminosa, moviendo los párpados y el dedo índice de la mano derecha. Un pantalla luminosa que habla por nosotr@s, que siente por nosotr@s, que vive por nosotr@s. Sólo narrar el encierro te hará diferente de los muertos en vida.

Foto: Noé Pineda

5.5.09

Crónicas del encierro: 1. De plebes y reinas


Encerrado por dos semanas, The Tudors, toda la primera temporada en un par de días. Es la Inglaterra del s. XVI, cuando Enrique VIII tramita su divorcio de Catalina de Aragón para oficializar su relación con Ana Bolena. Una producción de la BBC con exteriores digitales, intrigas palaciegas y un casting con mucho "maquillaje" histórico (es curioso como les ha dado por privilegiar le belleza de la Boleyn por encima de su fuerza, y como, tanto en "The Tudors" como en "The other boleyn girl" le han blanqueado la tez, mucho más que los pintores de la época).



En un par de capítulos la serie trata de la "enfermedad sudante", una enfermedad misteriosa y terrible, fiebre y sudor como síntomas, muerte en dos o tres días como resultado. El "Sudor anglicus" (sudor inglés, fiebre del sudor) mató a muchas personas en unos cuantos meses. Una de sus características curiosas es que sólo mataba ingleses, la otra es que no sólo mataba a la plebe sino que atacaba por igual a la nobleza encerrada en sus castillos. La BBC, para ahorrar, decidió presentar enfermos tanto al cardenal Wolsey como a Ana Bolena al mismo tiempo, cuando en realidad ("en realidad" ¡qué tipo tan presuntuoso!) estos personajes presentaron los síntomas con años de diferencia.


El asunto, el paralelismo que quería trazar es que la plebe inglesa estaba aterrada por una fiebre sudorosa, la gente andaba en la calle embozada, evitando el contacto con los demás, nadie sabía nada, los médicos de la corte no tenían respuestas, el rey se escondió en un castillo lejano (no hay pruebas de que también haya agarrado la peda) de mal humor, asustado, sin saber qué hacer. Frente a la ausencia de explicaciones, esa plebe, sobre todo los más católicos, empezaron a circular el rumor de que la culpa de todo la tenía el rey. Había "alguien", más poderoso que el rey, que había inventado la enfermedad, la había diseñado para que sólo matara ingleses y la había soltado. Todo ello como resultado de la conducta impropia de su gobernante.

Casi tres siglos después...

6.4.09

Omar Lara en Perfidia

Los promotores dicen que es el mejor poeta chileno contemporáneo.

Lo bueno (y malo) de San Cristóbal es que como nunca pasa nada, como la creación local es tan pobre, repetitiva y autocomplaciente, muchas actividades y sucesos son siempre el non plus ultra: alguien es el mejor performancero porque nadie más hace performance, el grupo que toca la próxima semana es el mejor que ha tocado en San Cristóbal, y el poeta que se presenta en Perfidia (que ya tiene blog) es, sin duda, el mejor poeta chileno que se ha presentado en Jovel.

Ojalá vaya gente, porque el público local en semana santa o se va del pueblo o se encierra, asustados por la masiva afluencia de turistas.

Y los turistas... ¿qué harán?

4.4.09

"Esto es literatura"

El poeta Arbey Ribera me invita a participar en el encuentro "Al sur de la palabra". Participan (amos) escritores de diferentes partes del páis: Chiapas, Tabasco, estado de México, Distrito Federal y varios más. También, como parte del encuentro, hay teatro, música y una exposición.

Me toca en la primera ronda de lectura. A la hora acordada el auditorio está semivacío y apenas están colgando el telón de fondo, descubro que para estar a tono con las festividades del 2009 le han puesto un subtítulo: "Jaime Sabines, 10 años después". Salgo por un cigarro, tomo un café en "Sorbo y aroma", regreso. El auditorio está repleto, mucha, mucha gente. Busco alguna cara conocida entre ese numeroso público. Nadie. Los nervios se alojan en la garganta, una ligera taquicardia y una bolsa del super que no le puedo encargar a nadie.

Un mes antes me piden mi "Trayectoria". Pienso en la hueva que me provoca esa sección de las lecturas: "ha participado en no sé cuantas revistas desconocidas, se ganó el premio fulanito que le dio su primo y ha publicado quien sabe cuantos lbros que le imprimió su mamá en la fotocopiadora de la oficina", como si fuera necesario, como si fuera cierto. Es más un paro de organizadores y editores: "Les vamos a explicar a quienes no lo conocen por qué invitamos a tal".

Mando un texto donde trato de no decir nada de eso, explicar mi presencia en ese lugar, pero sin permitirme un ejercicio de onanismo de solapa:

Inicios
En cuarto de primaria (escuela Flavio A. Paniagua) fui castigado por el maestro Efraín, quien estaba convencido de que el poema que entregué de tarea había sido copiado.

Elogio trágico condimentado con el hecho de que es el único texto escrito por mi que ha ganado un premio, pero no a mi nombre (lo presté para una tarea de alguien más, a quien si le reconocieron la autoría pues su buen comportamiento no dejaba lugar a dudas).


Ahí supe que la buena literatura no depende de la creación, sino de la buena conducta.


Arbey presenta a la escritora que me precede. Igual: "participó en el taller de don señor, ha escrito y publicado, dirige, conoce". Ella lee, con firmeza, sin prisa pero con pausa, termina. Igual leen todos lo que siguen, alguno grita para ganarse al público, otra se desgarra, todos bien, menos yo, nervioso y tratando de que todo terminara pronto.

¿Quiénes son los poetas contemporáneos? Sin duda no son sus libros, ni sus premios, pues la poesía es para la crítica uno de los territorios más subjetivos e indefinidos, donde los únicos criterios que producen consenso son sumamente burdos: te gusta o no te gusta.

Te constituyes poeta en función de una autoadscripción legitimada por tus pares, cuyo tamaño e influencia determinarán los alcances de tu obra. Demográficamente hay una prevalencia de poetas del tema, que versifican sus anécdotas, riman sus amores y desamores, encabalgan sus opiniones. Esto hace que en el Olimpo literario este tipo de escritura sea un tabú. Los "buenos poetas" no escriben sobre algo, es más, ni siquiera cuando no están escribiendo son capaces de opinar sobre temas extra-literarios. México está dividido entre los que leen a Sabines y los que quieren escribir como Paz.

Los presentes en este encuentro pertenecen, además, a la familia de escritores del margen, que piensan que hay un camino por recorrer más allá del que las rodillas de aquellos que han accedido al Olimpo. Me da mucha emoción siempre que los veo, llegan con sus libros autoeditados, los colocan en una mesa, en un tapete, en un atril, los venden, los intercambian, aunque de lo que vendan dependerá la diversión más tarde. Son juglares, son gitanos que van por ahí leyendo la mano del mundo. No sus textos, sino su osadía me hacen sentir pequeño, ajeno, diletante.

Arbey lee mi "Trayectoria". Pero no es la mía, está leyendo la de alguien más. "Estudió lengua y literatura hispánicas en la UNAM, es director de la revista El digno chipotlón y la mengambrea kakorrafiofóbica, es dictaminador de la editorial Grijalbo...". Me asusto más, me pongo más nervioso. Yo no "soy" todas esas cosas. Ni siquiera creo que lo haya sido. Y era otra vida, otra persona, otra ciudad, un pasado del que escapo.

Dudo. ¿Habré escrito yo todo eso? Lo escribí tal vez, pero decía que no era importante, lo importante eran las personas alrededor de eso, los motivos, las sensaciones. Sólo les faltó decir que voy a talleres literarios y que leo Letras libres para que quedará dibujada la personalidad de un ñoño que se toma la literatura en serio. Para terminar, ya sin leer, Arbey agrega "y debo decir también que Leonardo es fotógrafo, y un fotógrafo muy bueno". En la defensa del territorio, del campo bourdieano, siempre me encuentro con estas señales provocadas por mi falta de hábito (que no habitus). Entre antropólogos soy un comunicólogo exiliado y sin compromiso, los fotógrafos no pierden oportunidad de mandarme a escribir, y los escritores, más sutiles, sugieren. Por suerte no estoy buscando club ni campo, y por suerte hasta ahora no me ha dado por decirles a qué creo que deberían de dedicarse.

Estudios
Sin duda, mis estudios literarios tuvieron un gran impulso en la secundaria (EST #1), cuando enamorado de mi maestra de español (Patricia Benitez) decidí ser su mejor alumno.

La licenciatura en lengua y literatura hispánicas (FFyL-UNAM) podría ser la mejor referencia de estudios literarios, pero casi todo el tiempo estaba jugando dominó en la cafetería, o grillando o fumando o flirteando. Luego vino la huelga de 1999 y el tiempo libre tuvo consecuencias que me impidieron terminar la carrera.


Tuve dos novias que estudiaban en la SOGEM pero no creo que eso tenga algún tipo de relevancia literaria (la sogem, no las novias).


Trabajo Por recomendación de un androide planetario trabajé como dictaminador en editorial grijalvo-mondadori, gracias a lo cual conocí a una de las más hermosas editoras del mundo (Miriam Martínez) de quien aprendí cosas esenciales de la literatura, la industria editorial y que, además, inspiró mucha de mi producción literaria posterior.

Así seguía el texto que mandé y nunca fue leído tal cual. Obviamente, después de esa presentación no me interesa quedarme mucho tiempo más. Al terminar la ronda de lectura doy las gracias y salgo corriendo a casa con mi bolsa del super sudada y arrugada.

Es otro día, llegan compañeros poetas a preguntarme cosas sobre el pinche resumen biográfico y no sobre los textos que leídos. Es triste y vergonzozo. "¿conoces gente en Grijalbo?", "¿dónde se distribuye tu revista?". No voy a ninguna de las fiestas del encuentro por temor a que piensen que soy quien no soy.

Otro día. Me encuentro a Arbey. "Cambiaste todo lo que te mandé" le dije sonriente para evitar altercados, "es como si hubieras presentado a otra persona".

—Pero eso fue lo que nos mandaste
—Pues si, pero conjugado en otro tiempo.
—¿De verdad?
—Si, parece que yo fuera el que ya no soy, y como lo editaste y le quitaste los chistes, parece que tampoco fuera el que ahora soy.
—¿Cómo crees que íbamos a poner los chistes? ¡Esto es literatura!

Y se fue.

Los organizadores del encuentro y el presentador. Foto de Naibaf

3.4.09

Lorena, Gabriela y Vladimir exponen en Tuxtla

Un expo muy pospuesta, un territorio agreste, una ciudad culturalmente árida, una expo sin título.

Habrá que ver para creer y felicitar.

26.3.09

El cambio climático no me espanta...

...pero una hora de sábado a oscuras estimula mis fantasías.

25.3.09

Frecuencia libre 99.1 cumple años

Hace seis años la radio comunitaria Frecuencia Libre 99.1 de San Cristóbal de Las Casas celebró su primer aniversario con todo un día de transmisiones desde el parque de los arcos (detrás de la presidencia municipal).

Nos ofrecimos a hacer un video de la fiesta, que grabaríamos todo el día y proyectaríamos en la noche del mismo día. Nos quedó largo, con algunas entrevistas con mal audio, pero fue chido verles ahí, en acción y en presencia. Lo busqué, para estar a tono con los siete años que cumplieron el pasado 23... sólo encontré el principio, cuando a las siete de la mañana de un domingo empezaban a montar el tinglado, ambientado con el único promo que se ha mantenido desde el primer día.

Mucho ha cambiado la propuesta desde entonces, muchos han pasado y muchos se han ido, pero a pesar de sus miles de problemas sigue siendo la mejor propuesta radiofónica del valle, con programas de gran calidad y profesionalismo (Aquelarre), con propuestas de divulgación únicas en la región (Con-ciencia colectiva), con la información sesgada pero honesta de "Frecuencia libre informa" y la solitaria propuesta de cartelera cultural a cargo de Pablo y Adriana.

Un abrazo para tod@s, y por supuesto, para Paco, que donde ande sabe que esta también es su fiesta.

(Por si no se ve el video, pícale aquí)

11.3.09

¿En qué está pensando el secretario?

Carla Bruni en México. Foto: Reuters/La Jornada

10.3.09

Día de la mujer en Chiapas

Las estrellitas de Morelia, con su premio (foto de Cecilia Monroy).

En la mañana, muy temprano, Monra y los cineastas venezolanos salieron a Oventik. No hubo tanto caxlan como se acostumbra, pero si llegaron muchas mujeres de todas las regiones zapatistas. Torneo de basquet donde el equipo "Las bravas" (conformado por ese grupo multiétnico sin igual conocido popularmente en San Cristóbal como "Las güeras de Capise) ganó un premio. Pero luego lo regalaron. Igual y no les gustó, igual y tienen muchos, igual y no querían ganar pero no pudieron evitarlo. Igual y pensaron "ellas lo merecen más por los más de 500 años de opresión". La cosa es que el equipo "Las estrellitas de Morelia", que según varios espectadores eran las que mejor jugaron pero se quedaron a un punto de ser finalistas, al final si tuvieron premio gracias a la generosidad de "Las bravas".

En el evento Mamá Corral en Oventik. Foto: Indymedia

Atreyu y yo nos quedamos en el pueblo. Luego de desayunar nos fuimos al parque central a ver el evento que organizaron los grupos de mujeres de San Cristóbal, que no fueron a Oventik por razones que desconocemos (la nota de Indymedia sobre Oventik dice: "Miles más quedaron en sus pueblos y comunidades. No llegaron por falta de recursos y también por la movilización de militares y paramilitares que se está dando en las zonas", tal vez fue por eso). Sólo sabemos que mientras en Oventik era una celebración, una fiesta, convivencia de mujeres donde los hombres cuidaban a los niños, hacían de comer y etcétera, y donde todo el evento estaba dedicado a una mujer luchadora y simpatizante zapatista (Mamá Corral), en San Cristóbal la gente que iba pasando tenía que recibir andanadas de rencor, de enérgico repudio a un hombre que es el principal enemigo de las mujeres de San Cristóbal, (una parte del evento estuvo dedicado a darle continuidad al linchamiento público de Onésimo Hidalgo). Por suerte llegamos tarde y sólo nos tocó el espectáculo de clown (a mi me parecían payasos, pero en fin) y las canciones luchonas de Maruca. Más tarde, vari@s conocid@s (que no saben nada del chisme Onésimo), cuando les dije que estuvimos ahí, me dirían: "Yo pasé pero no aguanté tanta mala vibra contra los hombres".

Maruca canta bajo la cruz.

—Pausa reflexiva viendo los toros desde la barrera—


El caso de Onésimo es sólo un "
ejemplo", dicen, "existen muchos más, ¿y quiénes más?". Me acuerdo de una conversación que nunca tuvo lugar en la barra de un bar, con un par de amigos temerosos de ser los siguientes "ejemplos". Uno diciendo "Si nos toca, será porque nos lo merecemos" y otros acusándolo de traición al género, y ese uno responde que no se refería a los casos particulares sino al conjunto de machines, por puro equilibrio histórico, y ellos diciendo que la irracionalidad no podía ser el parámetro de la justicia popular, y otro diciendo que una nueva sociedad tendrá que aprender a hacer justicia donde las partes sean sujetos y contextos, y alguno diciendo que nunca más intentaría ligarse a una oenegenera porque cuando la relación termine lo acusaría de acoso, y todos los demás respondiendo que tendríamos que aprender, unos y otras, nuevas formas de seducción, en donde no se pierda el misterio y la aventura, pero con respeto de cuerpos y decisiones.

Cartel en el evento del 8 de marzo en la plaza Catedral de San Cristóbal. Foto: Indymedia

Yo sigo esperando que el "¿y quienes más?" ya entre en acción, hay varios casos de violadores (bien documentados por el Frayba) que pertenecen a las familias poderosas del pueblo y que hacen alarde de sus influencias y su dinero para resolver los casos. Onésimo también al principio hizo alarde de sus influencias y su dinero, así que la diferencia estaría en la orientación política. Porque el asunto estaba en las complicidades que surgieron porque era un "compañero de la izquierda", y por eso los argumentos eran tan escabrosos, no sólo se le defendía con el clásico "fue sólo una travesura", sino que se pedía silencio en favor de la lucha, se buscaban matices medievales ("todas aceptaron y callaron", "tuvieron una relación varios años", "lo acusan porque quieren quedarse con su puesto", "es un acto de contrainsurgencia orquestado por Salinas") que no por ciertos hacían menos grave el daño a las mujeres acosadas.

Pero no ayudó en nada a clarificar las cosas la respuesta de los grupos de mujeres (no de las víctimas del delito, sino de los grupos que se abrogaron su representación), pues mientras que algunas respuestas a su acusación eran claramente una defensa subjetiva del acusado, muchas observaciones a sus malos argumentos, a sus estrategias fallidas y a su falta de claridad respecto a las instancias pertinentes ("no acudimos al MP porque no reconocemos al mal gobierno, y no iremos a la Junta de buen gobierno porque seguramente fallarán en contra nuestra"), observaciones todas orientadas a reforzar la causa, a todo respondieron con estómago, al modo Bush de si no estás conmigo estás contra mi. Y por ello el encono, pues en lugar de aceptar que escriben mal y que les falló un poquito el argumento, asumieron las críticas y la falta de pronunciamientos de apoyo como una clara confrontación y ataque, por eso siguen en su pequeña batalla, no contra Onésimo, que cada vez que intentó defenderse se hundía más (salvo cuando se trató de su indemnización), sino que es una batalla contra un enemigo invisible, hostil y acechante, que no les permite celebrar su victoria, que les exige congruencia, que les pide seguir adelante en su cruzada sin reconocerles el dolor, la soledad, las dudas y las huellas del tiempo en la orilla de los ojos.


—Fin de la pausa reflexiva viendo los toros desde la barrera y esperando no ser linchado públicamente por opinar—

Cartel en el evento del 8 de marzo en la plaza Catedral de San Cristóbal. Foto: Indymedia

Como cada año, la conmemoración del 8 de marzo sancristobalense terminó cuando llegaron las tortas y los refrescos para las compañeras (se puede ser luchadora social y tener prácticas priístas, ¡sí señora!). Nos fuimos a comer. El Atreyu me pregunta cuando es el día del hombre, le respondo que casi todos los días, le digo que hay un día de la mujer para recordarnos a tod@s que las condiciones no son parejas, que las leyes no son iguales para unos y para otras, "¿cómo que no son iguales ni parejas?", "por ejemplo, aquí, muy cerca, las mujeres no pueden ser dueñas de su casa ni de su tierra, y hay muchos lugares donde por hacer exactamente lo mismo, como apretar un tornillo, a las mujeres les pagan menos que a los hombres" me mira sorprendido y dice "eso es absurdo", y yo, sorprendido por su sorpresa, sólo alcanzo a extender los brazos en señal de "ya ves" (que poco a poco se parece más a la de "¡jelou!"). "Por eso existe el 8 de marzo, le digo, porque lo que a ti te parece obvio para much@s todavía es algo extraño, lejano y prohibido". Más tarde me encontré con la reflexión de este viejito que se parecía un poco a nuestra conversación.

Luego nos ponemos a jugar. Me pregunta "¿qué pasaría si en lugar de tener el apellido del papá primero, fuera el de la mamá?" y nos pusimos a cambiarnos de apellido hasta donde nos dio la memoria. Sería bien raro llamarnos así ¿no? y él me responde No, porque sería algo normal, estaríamos acostumbrados. Después, platicando de cosas de la tele, diseñamos un nuevo programa, donde Lily Monster y Morticia Adams tendrían un talk show llamado "Mi vida con el monstruo". Seguramente dependería de quien las asesorara y produjera, pero no logré imaginarme ni a Lily ni a Morticia diciendo cosas gachas de Homero o de Herman. Es probable que exista un análisis sobre Los locos Adams y Los Monster donde quede claro que representan a la familia burguesa y que los roles de la mujer son estereotipos castrantes, que Morticia estaba impedida de demostrar y disfrutar su sexualidad y que Lily representaba a la mujer sumisa y sojuzgada por la superioridad física de su marido. Y Homero y Herman serían vilipendiados, escupidos, desterrados, ignorados, acusados de los peores ultrajes y las más bajas felonías. Lo cual sería una lástima, pues ellos siempre me parecieron un buen parámetro de hombre: no importa que el resto del mundo opine que soy un monstruo mientras en casa seamos amorosos, respetemos la diversidad de géneros, de opiniones, de orígenes y de aspectos, mientras no use mi fuerza para sostener mis ideas, mientras podamos reir, cantar, crear y ser quienes somos sin temor del jucio y del prejuicio. Eso representan Homero y Herman para mi.

Mi vida con el Monstruo, talkshow de Lily Monster y Morticia Adams.